P.O.V Melissa Llegamos a casa después de quince días en el hospital con Patrick. Hogar, dulce hogar... aunque no puedo decir que me sienta feliz. Me siento mal, me siento triste. Creí haber olvidado a Tomás, creí haberlo superado, pero lo vi allí, con una esposa embarazada, y me rompió el alma. Mi pequeño es su hijo, y me duele saber que él no lo tendrá, no sabrá lo que es tener un padre, no sabrá lo que yo sentí con el mío. No sabrá lo que es tener a tu héroe, a tu confidente, a tu mejor amigo. Me duele el alma, y sé que se nota, porque solo mi madre puede verme con esa mirada triste. Suspiro hondo, intentando recomponerme, pero no puedo. —Es difícil, lo sé —digo en voz baja, más para mí que para ella—. Pero lo haré... lo superaré por Patrick. Pero me duele. Me duele todo. Mi corazón

