P.O.V Melissa No puedo respirar. El aire parece denso, como si cada bocanada fuera un esfuerzo sobrehumano. Mi cuerpo tiembla, mis manos sudan y mi corazón golpea con fuerza contra mi pecho. No pensé que este momento llegaría, no así, no ahora. Escapé de él, lo dejé atrás y, aun así, me encontró. Esto está mal, todo esto está mal. No quiero que sepa de Patrick. No quiero que lo vea. Patrick es mi hijo, mi mundo, y no necesita a nadie más que a mí. El coche se mueve con suavidad, pero dentro de mí todo es un huracán. Mi piel se eriza como si estuviera en medio del invierno más cruel. El silencio en el vehículo es insoportable, me hace sentir atrapada en una prisión invisible. Finalmente, nos detenemos frente a un hotel. Es lujoso, demasiado. Lo miro con indiferencia mientras Tomás se ba

