P.O.V Melissa El día había comenzado como cualquier otro. Ya estaba cerca de conocer a mi bebé. Me preparé bien para su llegada; por suerte, tuve un embarazo tranquilo, sin grandes complicaciones. La doctora Penélope había sido un ángel, siempre atenta, cuidándome en cada momento. Pero sobre todo, mi mamá. Ella fue mi heroína. Jamás me falló. Cada vez que tenía un antojo, corría como si su vida dependiera de ello. Nunca me dejó sola, ni cuando las hormonas me volvían un mar de lágrimas por cosas sin sentido. Cuidó de su niña, como siempre lo hizo. La amo tanto. Hoy tenía consulta, ocho meses cumplidos. Ya faltaba nada para que Patrick naciera. ¡Sí, sorpresa, era un niño! Desde que supe que sería madre, prioricé todo: su habitación estaba pintada y decorada, sus ropitas ordenadas po

