P.O.V Melissa La llamada de Tomás me dejó positiva. Quería verme, me invitó a salir. No podía negar que eso me llenaba de ilusión. Sin perder tiempo, fui a ducharme y a prepararme. Me aseguré de rasurar todo mi cuerpo, luego me hice una exfoliación y un tratamiento capilar que dejé actuar por unos minutos. Después, pasé a la manicura y pedicura, optando por un rojo intenso. Para finalizar, suavicé mi piel con cremas corporales deliciosas. Al momento de elegir mi vestuario, la indecisión se apoderó de mí. Vestido tras vestido, ninguno terminaba de convencerme. Hasta que mis ojos se posaron en uno que me había comprado para una fiesta del hospital: un vestido rojo oscuro, ajustado al cuerpo. "Será perfecto", pensé con una sonrisa. Me maquillé ligeramente, resaltando mis rasgos pero manten

