P.O.V Luccas El pasillo del hospital huele a desinfectante, pero debajo de ese olor limpio se esconde la sangre, el sudor y los gritos que no se olvidan. Camino en silencio, dejando atrás la habitación de Tomás. Y con ella, todo lo que no dije. Lo vi. Lo vi al borde de la muerte. Lo vi sangrar, romperse, casi irse. Y me jodió más de lo que creí que me jodería. Porque Tomás no es solo un socio. Es mi hermano, aunque no compartamos sangre. He estado en guerras, he perdido hombres, he enterrado a los míos… pero él, si se moría, no sé si habría vuelto a ser el mismo. Y Melissa… joder. Esa mujer fue una fiera, una puta guerrera en estos días. No se separó de él ni un segundo. Ni cuando supimos que podía no despertar. Ni cuando todos dudaban. La vi llorar a escondidas, rezarle a Dios, y has

