P.O.V Tomas El dolor era palpable. Un ardor sordo que me atravesaba el cuerpo cada vez que intentaba moverme. Pero más confusa que la herida física era mi memoria. Todo estaba borroso. Fragmentado. Apenas recordaba algo con claridad. Solo los golpes. La brutalidad de los puños de Félix y Fred cayendo sobre mí como martillos. Después… nada. Oscuridad. Desperté en este hospital, confundido, rodeado de máquinas y un olor a medicamentos que me revolvía el estómago. Pero entonces apareció ella. Melissa. Con su voz suave, su mirada temblorosa y valiente. Me dijo que estaba embarazada. Que íbamos a tener otro bebé. Supe, en ese instante, que aún tenía un propósito. Que no todo estaba perdido. También me dijo que Luccas había sido herido… gravemente. Pero logró sobrevivir. Ese bastardo impruden

