Mi madre ingresa a la casa para preparar la sopa y en cuanto desaparece, volteo a ver a Eros con ganas de arrancarle la lengua. Me mira con esa sonrisa maliciosa en los labios, mientras que Siena solo niega con sus mejillas ruborizadas, supongo que debatiéndose si comentar algo al respecto o no. Sí, habla, es echar de cabeza a Eros y dudo que ella lo haga. La condenada sí que sabe cómo seguirle la corriente a mi gemelo. Ni siquiera yo sé si deba advertir a Stephan sobre esto porque que yo recuerde, jamás mi madre le ha ofrecido esa horrible sopa y desconozco si Eros le ha dicho algo al respecto a su mejor amigo, quien es mi esposo también. Cuando nos enfermábamos estando en la universidad, no nos veíamos hasta estar recuperados. Eros podrá ser un nieto de puta, pero jamás dejará mal para

