Bajo las escaleras con una gran sonrisa en mis labios. Esta vez no es fingida, esta vez sí estoy sonriendo con ganas. «¿Y cómo no hacerlo? Después de semejante demostración, ando que floto de lo destensada que estoy» Me olvidé de todos a mi alrededor y acaté a lo que me dijo. Yo disfruté, pero luego de disfrutar, tuve un ataque de risa desmedida al adarme cuenta de que soy la responsable del vocabulario de Roberto. Olvidé por completo que estaba en el balcón y aunque estaba cerrada la puerta, estoy segura de que esa cacatúa loca pudo oírnos porque mis gritos era muy claros y algo me dice que mi mejor amiga, también me oyó porque su mirada me dice mucho. —Yo estaba con tu madre sentada en el jardín tomando el té, atenta a las cámaras de seguridad desde mi móvil, en especial la de la habi

