POV Hera Siento las caricias dadas con parsimonia en mi estómago por debajo de mi bata, pero no me muevo. No sé si lo está haciendo dormido, inconsciente, o el hombre que no dejó de abrazarme durante toda la noche, está tan despierto como yo, pero sin ánimos de abrir los ojos o de levantarse de la cama. El dolor en el hombro se hace presente o quizás ya dolía y por estar dormida no lo sentía, pero ahí está, palpitando como si tuviese un corazón. «¿Será que si chantajeo a Zeus, se anima a inyectarme anestesia?» Me rio para mis adentros. Así lo haga, él no lo hará. Es un hueso duro de roer y aunque le llore, él me ordenará tragarme la pastilla. No sé qué hora es, solo sé que anoche, subimos a descansar bastante tarde. Estuvimos en la sala todos conversando, hablando sobre lo sucedido y

