LARS "Sorprendido" no define ni de cerca la magnitud del desconcierto y la estupefacción exorbitante que me dieron una bofetada punzante en el rostro, escociendo mi piel, luego de escuchar todo lo que Daven nos confesó. Presencié vívidamente, con terror y deslumbramiento en una lucha por avasallar el dominio, como sangró la ira, la tristeza, la amargura, el inmenso dolor que fue obligado a sobrellevar, hasta que quedó drenado y vacío. De alguna manera aliviado, confortado, de ya no portar semejante carga gigantesca con nada más que sus manos desnudas y una imperiosa determinación que dejaría en ridículo hasta a las mismas deidades. No fue un insignificante y vano halago al asegurarle mi admiración, alabando su entereza y su vigor. Aunque admito que en varias ocasiones estuve a

