Capitulo 1
Decidir lo que debes de ser o quien tienes que ser para salvar a tu familia, es una decisión importante e inmediata, de eso depende si quieres seguir viendo vivo a tu hermano.
Soy Laura Hampton, heredera de los hoteles Hampton de mi padre, pero lo que nadie sabe, es que para matar yo he nacido.
Lo decidí en el momento en que escuché por el megáfono del teléfono de papá que mi mellizo, mi hermano mayor ha sido secuestrado y nos daban 24 horas para entregar una cantidad absurdamente alta.
Mamá gritó mientras abrazaba a papá que estaba rojo de la ira, yo solamente me di la media vuelta y tome un pequeño auto, un viejo subaru que tenía en la cochera y lo hice hacer chirriar las llantas a toda velocidad de casa.
Mi mente maquinaba plan tras plan, llamé a mi abuelo, el jefe de la mafia, le hice saber que me dirigía hacia allá, mientras escuchaba su voz enojada. Por lo que escuché, mis padres ya le habían llamado antes y sabía lo de Joe.
Al llegar a la casona, estacioné de mala manera , tiempo no tenía, corrí escalera arriba y entre a la oficina de los Hackers, ellos trabajaban tecleando sin parar. Mientras miraba las pantallas empotradas en la pared. Cámaras de vigilancia mostraban partes de la ciudad, buscábamos el auto que se había visto fuera del trabajo de mi hermano, subirlo a la fuerza.
Los trabajadores que vieron la escena llamaron inmediatamente a papá, así que a este punto tengo una desventaja de 20 a media hora para encontrarlo.
Cuando al fin vi0laron la seguridad de las cámaras de varios locales alrededor del hotel donde mi hermano trabajaba en ese momento, observamos el auto n***o, uno de los 3 hombres dio un golpe en la cabeza a Joe, haciéndolo desmayar, en otra cámara intervenida, me dio el rostro de uno de ellos y un tatuaje que ya había visto.
UN AÑO ANTES…
Nuestro cumpleaños número 18 se acercaba rápidamente, mamá hablaba con el planeador de fiestas, mientras Joe y yo íbamos a la Universidad, era un evento muy esperado que nos presentarían a la sociedad como los Herederos de los Hampton, mi madre planea que yo herede sus florerías y las maneje como ella las ha hecho y Joe heredaría los hoteles, tendríamos que hacer una mancuerna juntos, para llevar al éxito nuestro negocio familiar.
Después de llegar de la universidad subí a mi cuarto, me cambié la ropa y tomé en una maleta mi ropa de ballet, porque sí, desde los 6 años estoy en una academia de baile, mientras Joe iba a la academia de fútbol.
Desde que éramos pequeños nos inculcaron a que la mujer era frágil, mientras mi hermano jugaba rudo con sus amigos al fútbol, mientras yo tenía que bailar como una pequeña princesa junto con otras niñas.
Salí de la casa, y subí la maleta a mi viejo subaru, mi pequeño coche que compré con mi sueldo trabajando con mamá en la florería. arranque con dirección a casa de mi abuelo, lo que mi madre no sabía es que tenía 3 años de haber abandonado la academia y ahora me formaba con régimen militar, porque en el primer momento que puse mi mano en un arma, sentí poder y adrenalina.
— ¡Mi querida niña! – mi abuelo estaba afuera de la casona esperándome, durante el trayecto me había desmaquillado y me quite las extensiones de cabello que usaba, mi cabello me llegaba a los hombros. En el día uno, me corté el cabello como hombre , ese día use una peluca en casa y les dije que había cambiado de look.
— ¡Tito!– grite mientras le daba un abrazo fuerte
— Es hora nena, has tu magia y vamos.
Fueron unos 8 minutos que tardé en cambiarme, camuflada entre otros jóvenes iba al campo de entrenamiento.
Pocas veces he ido a campo abierto, la última vez que me vi en peligro, fue cuando fuimos a levantar a un sujeto que vendía drogas.
La alerta fue que estaba la vía libre para captura, pero dentro de esa casa habían 6 hombres armados y 8 personas trabajando en laboratorio, mi gente mato a un civil por accidente y tuvimos 3 heridos, entre ellos iba yo, una bala rozó mi muslo, mi abuelo se asusto cuando llegamos al punto de encuentro, después de repetirle muchas veces que yo estaba bien, el al fin entendió. Quiso convencerme de salir de esto, pero yo, ya lo llevo en la sangre.
No soy, y no seré una princesita, aunque en casa, me toca serlo.
*Joe Hampton
Cuando teníamos 10 años nos escondimos en la oficina de nuestro abuelo, en ese momento entraron 3 personas discutiendo, a lo cual Laura y yo nos quedamos escondidos detrás de unos sillones en la oficina. Fue una platica muy larga pero discutía sobre un cargamento de armas y sobre una persona a quien no reconocimos el nombre, Laura tapaba mi boca para no hacer ruido mientras estabamos en el piso sin movernos. Al cabo de unos minutos no sabemos bien cuánto fue, sí una media hora o una entera, entre debates y gritos las personas se retiraron., Laura y yo dudamos siquiera levantarnos pero el carraspeo de nuestro abuelo seguido De la orden que saliéramos de nuestro escondite, nos dio miedo. En ese momento desconociamos al abuelo Will .
— Ay mis queridos niños, ¿cuántas veces les he tenido que decir que no se escondan en mi oficina?
¡Sus padres me van a matar!
— Lo sentimos abuelo, no diremos nada- dije
— Se supone que mi trabajo es un secreto y ustedes aquí están escuchando todo– dijo decepcionado.
—Tito ¡perdón!, te juro que no era nuestra intención escuchar, solo estábamos jugando, pensamos que eras mi prima Katia y la Nana– dijo mi hermana
En ese momento entendí porque mi abuelo nunca nos visitaba en casa y que cada vez que íbamos a verlo cambiábamos de auto, además también de usar siempre cubre boca y gorra.
Los años siguientes, evitábamos entrar a la oficina y solo nos manteníamos en donde si debíamos, así evitaba que mi hermana escuchara algo mas o que nuestros padres sepan que ya sabemos el secreto de mi abuelo.