ZOE Me quedé mirando a Ariana con el corazón golpeando tan fuerte que juraba podía escucharse en el eco del baño. El teléfono seguía frente a mí, con esa imagen que parecía brillar por encima de cualquier excusa que pudiera inventar. — Ariana, puedo explicarlo. —Dije al fin, respirando hondo. Ella cruzó los brazos, sin apartar la mirada. — Más te vale que lo hagas, Zoe, porque no creo que seas este tipo de persona ¿Qué tan grave estoy situación? Tragué saliva. Sabía que no podía decirle toda la verdad. No podía mencionar el matrimonio, ni la noche loca que volví a tener con mi jefe, ni nada que tuviera que ver con Nikolai Foster y lo que había pasado entre nosotros. — Solo duré una hora trabajando ahí. —Empecé, procurando que mi voz sonara firme—. Fue una tontería, una decisión des

