ZOE No quería que Rodrigo viera a Nikolai y que él encontrara uan manera de separarnos. O que lo diera a conocer y ese fuera el final de mi marido por culpa de Bianca. — Nikolai, no. —Me interpuse justo frente a él, el corazón desbocado. Puse mis manos sobre su pecho duro, para ganar un poco de tiempo—. No salgas, por favor. Él se detuvo en seco, apenas a unos centímetros de la puerta. Sus hombros seguían tensos, los puños apretados como si estuviera conteniendo la furia a la fuerza. — Dime quién es, Zoe. —Su voz era baja, grave, peligrosa—. Dime quién es el imbécil que dice que te va a hacer el amor. Tragué saliva. — Es Rodrigo, mi ex. La expresión de Nikolai cambió en un segundo. Sus ojos se oscurecieron, una chispa de rabia se encendió en ellos. Giró lentamente la cabeza haci

