Tras una suave insistencia y mucha vergüenza, Alison admitió que la confrontación de ese mismo día se debía a que tenía el alquiler atrasado, pero como era su periodo, no podía prestarle los servicios que él exigía. Thomas insistió en que hiciera el pago de todos modos, ya que tenía otros agujeros que no sangraban. O al menos, no todavía. Si no cedía a sus exigencias, dijo que la echaría y llamaría a los Servicios de Protección Infantil para que le quitaran a Lexie. Al final de su relato, Alison estaba hecha un desastre. Todo su cuerpo estaba atormentado por los sollozos. Sebastian, que había estado sentado en silencio mientras ella hablaba, se acercó y frotó la cabeza contra su pierna, intentando consolarla lo más posible. Ella se agachó y le rascó detrás de las orejas, lo que pareció ca

