Cuando el orgasmo arropó a Topacio, fui con ella, sus gemidos hacían que mis nervios se alteraran y alcancé el cielo gracias a los dedos traviesos de mi amiga operada, quien a su vez lo encontraba de mano de la pelirroja. Peter se puso de pie y todas lo miramos, deseosas de que un hombre nos diera lo que un juguete no siempre puede darte, y para cinco cachondas como nosotras, más le valía a mi chico rendir en esta iniciación suya. -Todas boca abajo- ordenó mientras mordía su labio inferior, tenía el pene en la mano y se acariciaba de arriba hacía abajo, se veía más prominente desde mi posición y rápidamente estábamos una junto a la otra, con las rodillas inclinadas y nuestros culos al aire. Yo quedé en el medio, entre Blue y Dimond, mientras Topacio era la primera e Isa la última. Él emp

