-No lo puedo creer, en serio. Quiero decir, vamos, ¿En serio pensaste que pasaría un año y seguiríamos en cuarentena? Me encogí de hombros agarrando una galleta del mesón. -Es lo que es, no hay nada que podamos hacer al respecto- el timbre sonó y corrí a abrir- Hola, Rob, Dios, que bueno verte- la estreché en mis brazos sintiendo su olor a talco de siempre, Peter saludó a su tía con mucho amor y ella nos sonrió a ambos. -Que bueno verlos tan felices muchachos, y el apartamento se ve espectacular- dijo mirando nuestra decoración, sonreí complacida, fue mi trabajo después de todo. Llevábamos tres meses viviendo juntos y era la primera vez que Roberta venía, aunque siendo justos con ella, fue por mi. No quise que entrara hasta que no estuviera lista. Le serví una margarita y la rechazó co

