Bastian despertó de un sueño tan profundo, hacía tiempo que no descansaba como ahora lo había hecho, recordó la noche anterior, como se había aferrado a al cuerpo de su esposa, no podía creerlo, Elie era su esposa ahora, eso nadie podría cambiarlo.... Acaricio al lado de donde se encontraba recostado buscando el cuerpo de Elie, pero en su lugar sintió él vació sobre su cama, solo su peso estaba cubierto con las mantas. Abrió los ojos observando alrededor de la habitación, pero no se cruzó con esos preciosos ojos color verde. — ¿Dónde puedes estar Elie? Bastian se puso de pie para abrir la regadera por si estaba ahí, quizá no debía hacerlo, debería llamar a la puerta, pero en su nerviosismo y preocupación no lo pensó. Vio la ropa que Elie llevaba el día anterior dentro del cesto de la

