Salgo sin ninguna respuesta y encuentro a Viviana todavía en la cama. Me mira y yo sigo al guardarropa a sacar la ropa que me pondré en el día de hoy. Me alisto y le doy un beso. _ Trata de dormir un poco más anda. _ le digo y me voy, sin ni siquiera tomar café. Cuando tomé el teléfono todavía no tenía respuesta de Emily. Entré al auto y conduje hasta a la oficina, pensando en qué hacer para que ella quiera hablar conmigo y poder aclarar las cosas. Llegué y allí estaba mi secretaria como siempre puntual. _ ¡Buenos días, Carla! _ ¡Buenos días, Señor Van Dalen! _ Podrías traerme un café bien cargado por favor? _ Enseguida Señor. Cuando entré a mi oficina, me invadieron los recuerdos del día anterior. Confieso que el temor que sentí, al ver que Emily se iba, sigue en mi pecho, y

