Cuando llegamos, allí estaban ellos. No había comenzado a jugar. Me divertía ver la cara que puso el formato sin terminar amigo de mi amiga cuando me vio. Era agradable ver su asombro y frustración, no lo podía negar. Mi amiga también se asombró de vernos, pero disimuló muy bien su asombro, lo cual agradecí, por Viviana, que espero que no lo halla notado; porque su amigo no me interesaba en lo absoluto. Quería más bien que supiera que lo hice a propósito, para que no estuviera solo con ella. Siempre presente él, haciendo de héroe, en cada momento. Yo también estaba ahí para Em, y se lo haría saber. Al día siguiente, faltando media hora para las doce del mediodía, le dije a mi secretaría que me iba y que no regresaba más por el día de hoy. Le había enviado un mensaje a Emily diciéndole

