No me sentía impotente ni mucho menos por esta situación. Tenía muy claro lo que quería. Y la verdad es que, entre show y planes, no me había propuesto ni por un instante esta sorpresa. Entre todo lo que tenía en mente, jamás imaginé que mis padres, mi amigo y por supuesto, la mentirosa de Giorgia fueran a aparecer así de momento. Tampoco que mi madre se portara tan grosera, al punto de ofender de tal manera a mi chiquita. No entendía que le había pasado, porque aquello en verdad, no era propio de ella. Pero tampoco era un problema para mí. Porque, así como sabía lo que quería, así también sabía lo que tenía que hacer. Y lo haré. Sin duda alguna. Lo que realmente tenía en ese mismo momento, era una furia desmedida. E iba a deshacerme de esta, empezando por mi amigo parado aquí frente

