Ese día, el Concejo de Guerra descansaba. Tras un mes de reuniones seguidas, en donde día tras día se reunían más de ocho horas, y en donde solo hacían breves descansos para almorzar, ya tenían casi lista la estrategia que usaría cada frente en la batalla, así que decidieron tomarse un día libre para descansar antes de que se vinieran los días determinantes, que consistía en ultimar detalles y viajar con todo el ejército al continente. Jelena despertó siendo aún muy temprano, el sol apenas se estaba asomando por las montañas. Su reloj biológico ya se había acostumbrado a levantarse a eso de las seis de la mañana, puesto que a las siete empezaba el entrenamiento de los soldados. Los varones elfos y hadas habían terminado aceptándola en sus filas, y Merlín, aunque como cualquier esposo se

