Samantha Landers El despertador sonó mientras los primeros rayos de luz bañaban mi habitación con su calidez; hoy era un gran día y estaba hecha un manojo de nervios. Le di los buenos días a Nutella mientras ella me miraba con sus hermosos ojos recién abiertos y movía la cola suavemente pero con alegría. Me di un baño y comencé a alistarme, inexplicablemente sentía un extraño ardor en el estómago; lo peor del caso era que no comprendía por qué. No era la primera vez que asistía a un torneo, quizás se debía al hecho de que era mi último año escolar, o quién sabe. Aspiré una gran bocanada de aire mientras intentaba calmar mis nervios, estaba completamente ansiosa. Recogí mis cosas y salí al living. - Buenos días, pequeña Samy –me saludó la nana. - ¡Buenos días, nana! –le respondí con

