Samantha Landers Desperté temprano y me di una ducha, hacía buen día y tenía entrenamiento; se acercaba el torneo y debía ponerle más empeño a las prácticas. Me maquillé de una forma sencilla y me hice una cola de caballo, salí al recibidor y la Nana me dio los buenos días, me entregó el desayuno y me dispuse a marcharme directa al colegio. Me encontré con Cami en el pasillo y me saludó con un afectuoso abrazo el cual respondí naturalmente. - ¿Cómo amaneciste hoy, cuchitura? –me preguntó con una sonrisa. - Bien, bastante animada –le respondí regresando la sonrisa-, pronto será el torneo. Eso me tiene muy excitada, será el último –suspiré-, espero ganar. - Seguro que así será. Le dediqué otra sonrisa y tomó mi mano mientras bajábamos en el ascensor. Su trato volvió a ser dócil como

