—Aún estamos en las celebraciones por las conquistas de Pyrion —comenzó a decir Asher—. Estas fiestas duran una semana entera y habrá mucha gente, mucha aglomeración. El comedor principal estará lleno de toda la familia real y visitantes que querrán conversar. Deseo un momento privado contigo, sin interrupciones constantes. Mientras hablaba, Asher metió la mano en el bolsillo de sus pantalones y sacó algo pequeño. Se acercó a Miriam con pasos lentos, extendiendo su mano para mostrarle lo que había traído. Era un libro. Pequeño, del tamaño perfecto para caber en una mano, con una cubierta de cuero gastado que hablaba de años de uso. Miriam lo tomó con dedos temblorosos, girándolo para leer el título grabado en la portada: "Textiles del Mundo". —Léelo —ordenó Asher con voz firme—. Así sab

