Al día siguiente, el ambiente en la empresa naviera Superstars estaba tenso. Christopher y Gabriela se ignoraban por completo, cada uno enfocado en sus propias tareas, sin cruzar miradas ni palabras. El rumor sobre la investigación fiscal y la delación de los Valdivia a la policía y los medios había corrido como pólvora, y todos en la oficina se sentían como si estuvieran caminando sobre hielo fino. Gabriela se encontraba en su oficina, revisando algunos documentos importantes, cuando escuchó el ruido de tacones resonar por el pasillo. Levantó la vista justo a tiempo para ver a Valeria Valdivia entrar furiosa, con el rostro descompuesto por la ira. —¡Tú! —gritó Valeria, señalando a Gabriela con un dedo acusador—. ¡Sabía que eras tú! ¡Tú nos traicionaste! Gabriela se levantó lentamente d

