El día había sido agotador para Christopher. Tras la confrontación con su madre, Valeria, donde finalmente había conseguido arrancarle la verdad sobre su accidente y las manipulaciones que ella había ejercido sobre él, se sentía emocionalmente agotado. Valeria había intentado justificar sus acciones, diciendo que solo quería protegerlo, pero él ya no podía confiar en sus palabras. Su mente estaba en un torbellino de recuerdos confusos y sentimientos encontrados. Cuando finalmente se retiró a su habitación, se dejó caer en la cama, sintiendo el peso de la jornada aplastarlo. Miró el techo, reflexionando sobre las palabras de Gabriela y la dolorosa realidad de cómo había sido manipulado durante tanto tiempo. Recordó la carta que ella le había enviado, instándole a buscar ayuda médica para

