Christopher llegó a su casa después de un día agotador en la oficina. El clima en la mansión Valdivia era tenso, como siempre, pero hoy había una carga adicional en el aire. Al entrar, vio a su madre, Valeria, sentada en el salón principal, hojeando una revista de sociedad con desdén. —Madre, necesito hablar contigo —dijo Christopher con voz grave, tratando de mantener la calma mientras se acercaba a ella. Valeria levantó la vista, notando la seriedad en el rostro de su hijo. —¿Qué ocurre, Christopher? ¿Por qué esa cara tan seria? Christopher se sentó frente a ella, tomando una profunda respiración antes de hablar. —Tengo que hablar contigo de algo muy importante, pero antes de ello, te aviso que hoy, en la junta de accionistas, me han removido de mi puesto como representante. Vale

