¡ADIÓS MADRID, HOLA MI MÉXICO!

3311 Words
Alguna vez haz notado que las cosas tienen su ciclo; lo que empieza por obvio tiene que terminar, pues así es conmigo todas mis aventuras, mis anhelos y todos esos planes se fueron a la borda, esos amigos que conocí, la familia que forme, ahora la tengo que dejar para poder salvar a la que deje en México. - ¡Bien! - exclame - lo haré. - ¡Enserio! - exclamó Lucca consternado. - No quiero que vayas a la cárcel - le dije preocupada. - Manzana, si no quieres...- interrumpí. - ¿Cómo se llama? - pregunté. - Adrien...ya lo conoces, vive en New York. - Interesante información - digo sarcástica y alzando mis cejas. - Recuerdas al niño que siempre estaba en casa y siempre lo defendía - dijo Lucca. - Vagos recuerdos - suspiré. - Solo te diré que es un buen hombre - me abraza. - Lo dices o lo confirmas - volteó a verlo. - Se enamora de ti - ríe. - Si tú lo dices - respondo con una sonrisa - ¿Así que New York e? - Me temo que si - respondió. - ¿Cuando nos iremos? - pregunté. - En un mes... - lo interrumpí. - ¿Que, después de la graduación? - pregunté sorprendida. - Becca si necesitas más tiempo para asimilarlo, yo...- lo volví a interrumpir. - No,no...creo que será mejor así - suspiré. La noche fue difícil, no puedo dormir así que me levanté a tomar té y me disponía a acompañarlo con una última rebanada de cheesecake, pero antes de empezar con la batalla campal; recordé a él chico Adonis o más bien Louis, el chico ojiverde, con labios gruesos y su piel acaramelada recordé cada una de sus oraciones y movimientos que hizo, "golosa", (al menos con él se me olvidó el problema). Al estar en mi burbuja no me percate que los chicos ya estaban frente a mi, hasta que Thiago me arrebató la cuchara y le dió un bocado al cheesecake. - ¡Oye! - grite - ese era mío. - Era - dijo riendo- tú le llevaste el último a ese ojiverde. - Bueno si pero...- me interrumpe Lea. - Pero nada, ya no te toca - ríe, mueve su cabeza y su dedo en negación. - ¿De que hablaste con tu hermano? - pregunto Thiago- bueno si quieres contarnos. No había porque esconder el secreto no mucho menos mentirles, somos familia así que tendré todo la fuerza y apoyo de ellos. - Regreso a México - les dije mirando mi taza. - ¿De que maldito elefante sacaste eso? - cuestiona Keira. - ¡No te puedes ir, estaremos incompletos! - exclamó Thiago. - Si tú te vas, yo me regreso contigo a México - señala Lea. - ¡Nos vamos todos! - exclama Keira. - Es más difícil de lo que parece - suspiré triste. - ¿Que sucede? - dijo Lea triste. - Me regreso a México por...por...por qué me caso - digo algo exaltada. - ¿Que? - exclamaron los tres juntos. - Esto no puede estar pasando, ¿Porqué no nos contaste nada? - pregunto Thiago. - Porqué me acabo de enterar - suspiré - por eso mi hermano vino, para llevarme a casa. El salón de cocina se quedo en silencio por unos minutos nadie decía nada, ni un solo ruido. - ¡Cásate conmigo! - grito Thiago, dando un golpe a la isla de la cocina - ¡Así no regresaras!. - Thiago - me acerque a él - no es tan fácil - le dije. - Claro que si si te casas ya no podrán obligarte a casarte - bufo muy furioso. - Gracias - le respondí abrazandolo - pero no es sencillo - suspiré. - ¿Porqué lo dices? - pregunto Keira. - Si no me caso - pause - meterán mi madre y a Lucca a la cárcel. - ¡Malditos! - grito Thiago. - Prometanme  que no le dirán a nadie - les dije. - Claro amiga - responde Lea. - Ma iré en un mes - les dije algo tristes. - Bueno disfrutemos los días que nos queda - dijo Thiago. - Los amo - suspiré - he irán New York a visitarme he. - ¡A New York! - grito Lea - irás a vivir a New York. - Si...al parecer ahí vive - reproche con pucheros. Todos se acercaron a Thiago y ami para un gran abrazo grupal y olvidando un poco por la tormenta que se avecina. Comimos entre todos la rebanada de cheesecake y nos retiramos a dormir. Estos últimos días todos hemos estado ocupados entre proyectos, trabajos y muchas excusas que nos ponían los profesores contado de tenernos atareados por la graduación. Aquel día tan esperado llegó, Lea se graduaba con el título de " Licenciada en Psicología", Keira había logrado su título Master en derecho penal y jurídico, Thiago lograba su título de " Ingenieria en tecnologías y robótica" y pues su servidora en  "Ingeniería de Diseño Gráfico" ; esa misma noche decidimos ir a un antro para celebrar, nos la pasamos fenomenal hasta con decirles que terminamos ebrios, Lucca estaba con nosotros por lo cual como hermano mayor nos llevó de regreso al departamento de Keira, puesto que el mío ya no tiene nada. Dos días después llegó el momento menos esperado " la partida" ; Lucca llegó por mi él y Thiago subieron mis maletas a la camioneta, luego de un rato de pizza y soda nos tuvimos que despedir con un último abrazo más grande y fuerte del mundo, las lágrimas no se hicieron esperar claro excepto Thiago que las reprimió como un buen macho, les volví a decir que los amaba y que les enviaría la invitación de la apestosa boda y los boletos del vuelo; Lucca se despidió igual y les dió su número de celular, el número de la casa, su email y como encontrarlo en su r************* , disque para cualquier cosa ( solo le faltaba decirles a que hora sale por el pan, de que color lleva sus calzoncillos y esas cosas.). Tomamos camino al aeropuerto nos registramos dimos nuestras maletas y entramos en una sala de espera, donde Lucca se fue al baño mientras nos llamaban, pasaron alrededor de media hora cuando Lucca me llamo .  - ¡Corre ala sala de abordaje #3! - dice desde la otra línea y colgó. ( Dios juro que lo mataré,  ¿porque siempre hace eso?). Me acerque a un encargado de limpieza para preguntarle dónde quedaba la sala de abordaje #3, el señor muy amable por cierto me indico por dónde ir así que con todo y maletín de Lucca salí corriendo, mi respiración se agitó, no sentía los pies, parecía que había corrido un maratón, trate de esquivar a unas personas que pasaban por ahí tanto en sentido en el que yo iba, tanto como en el contrario, estuve a punto de atropeyar a un niño, así que volteó a verlo para pedir disculpas, pero yo seguía corriendo así que choque con un hombre, que se había detenido a ver su celular, rebote contra su espalda y caí de nalgas. - ¿Estás bien? - pregunto el chico. - ¡Guayabas! - exclamé enojado y pataleando aún en el piso - ¿Porqué siempre me pasa esta ami?. - Será porque no ves por dónde vas - dice mientras extiende su mano para ayudarme. - Lo siento - respondo con un puchero e impulsando me con su brazo para levantarme. Te has preguntado alguna vez porque el maldito destino hace de las suyas, que te pone enfrente de la persona que menos crees volver a ver, pues si así sucede. - ¡Eres tú! - exclamé sorprendida al ver al apuesto Adonis frente de mi - lo siento no... - me interrumpe. - No me viste lo sé - contesta el guapo Adonis con un suspiro de infarto - no creí volver a encontrarte de esta forma - rio. - Lo siento no...no...no te...ví - (maldito hipo, juro que me quiero dar un balazo en este preciso momento). Levanté rápidamente las cosas que se cayeron y volví a su atención. - Bueno Ada es un gusto volver a verte - sonrió. - I...igu.. igualmente - maldito hipo, camine hasta la sala de abordaje muy apenada. Lucca estaba como loco, pero yo más pues él me había dejado sola, dió a la azafata los boletos y subimos al avión, Lucca tomo de mi brazo y me llevo a la zona VIP. - ¿Porqué tardaste tanto? - pregunto Lucca muy enojado. - ¡Tod..todo...es tu...cul...culpa! - ya no soporto este hipo - por querer correr rápido choque con un tipo, trato de ayudarme y ya no volví a a correr para no pasar por el oso que acabo de pasar. - Y ¿Porqué te distrajiste? - pregunta arqueando sus cejas. - Estaba apunto de tirar a un niño, volte a pedirle disculpas y luego este hombre se paro en medio del pasillo y choque con él - hablé enojada y de la nada el hipo se fue. Nos acomodamos en los asientos y luego de las indicaciones de las azafatas y el capitán despegamos rumbo a mi México, poco a poco la mente me fue mostrando los bellos recuerdos que he tenido aquí, desde que llegué, hasta que conocí a las chicos y todos nuestras trastadas. Adiós mi bello y hermoso Madrid ya te extraño demasiado. Realmente fuel muy cansado ir todo el tiempo sentado, lo bueno de estar en la zona VIP,  fue que podíamos ver las series y películas que quisiéramos aparte sumenle la comida, golosinas y bebidas de su variedad (gracias tarjeta platinum de "Tocino"). 48 horas de vuelo puff que trafico aéreo he; la luz del sol se refleja en la ventanilla, y nuestro  hermoso México aparece en nuestra visión, extrañaba tanto mi país natal, (bueno aquí vamos a una mal aventura desconocida). Después de aterrizar y buscar nuestra maletas ( que más bien eran más mías que de el tocino), me acerque a una tienda de "donust Krispy Kreme", compré cuatro donas, una de cajeta, chocolate,glaseada, de cookies, y claro no podía faltar un capuchino con sabor a vainilla, ( vas a engordar manzana). Lucca me dirijo a una sala de espera no fueron ni un minuto sentados ahí cuando de repente se levantó del asiento y giro a verme. (Por favor que no me vuelva a dejar sola). - Regreso no tardó - tomando el teléfono en manos. - ¡No! - exclamé - siempre haces lo mismo - agarrando frenéticamente su brazo. - No te preocupes no tardaré - soltándose de mi agarre para darme un beso en mi frente, giro sobre sus talones y salió de la sala. Me senté de nuevo en la banca y empecé a tomar mi café y una dona no tan agusto. Un hombre llegó a la sala y se sentó frente a donde yo estaba, pero la verdad ni puse atención puesto que me estaba poniendo nerviosa pues Tocino no llegaba, cerré la caja de donas me puse de pie me asome por la puerta para ver si llegaba pero no, mi último recurso marcarle al celular, pero para mi sorpresa el contestador respondía, fue tanta mi desesperación que empeze a caminar de un lado a otro. - ¡Deja de dar vueltas! - exclamó él chico que ya hacía sentado frente a los asientos - Mareas - bufo. - Perdón - respondí quedándome parada frente a él - estoy muy nerviosa no quise molestar. - ¡Pues sientate y tranquilízate! - exclamó. Su voz se me hacia parecida, su singular color de piel y su complexión, no sabía si me era conocido y más aún cuando trae gafas de sol. - ¿Y qué? - dijo exaltado - ¿Estoy muy guapo? - pregunta apagando la pantalla de su celular y guardarlo. - ¿Te conozco, de algún lado? - pregunté. Él se puso de pie y se retiró las gafas de sol; casi me desmayo de la impresión, ahí estaba él, el chico Adonis, el chico ojiverde, Louis. Por arte de magia la maldita tartamudez y el pedazo de pera de hipo se hicieron presentes, el ojiverde dió dos pasos frente  a mi. - Dime, ¿Estoy que ardor? - pregunto riendo. Yo por inercia cerré los ojos y di dos pasos hacia atrás. - No es necesario que cierres los ojos - dice mientras siento como su colonia llegar a mis fosas nasales- creo que alguien me está persiguiendo. - ¡Po...Po...por supuesto...que no! - grite y abrí los ojos al mismo tiempo. -  ¡En serio! - exclamó mientras cruza sus fornidos brazos - Ada, no creo en las coincidencias ni en el destino, así que necesitamos detener está situación - sonríe. - No...no...no lo sé, fu...fu...fue casualidad- exclamé. - No es coincidencia que corrieras hasta mi automóvil para regalarle una rebanada de cheesecake o sí - dice alzando una ceja - luego chocaste exclusivamente conmigo en el aeropuerto de Madrid y ahora estás aquí intentando llamar atención - suspiro y fijo su mirada en la mía - ¡Aquí me tienes¡ - exclamó. Estaba en shock, no sabía como explicarle pues no salían ni palabras de mi boca, ni señas de cualquier manera, mis tics me hicieron más ruidosos y mis fosas nasales no dejaban de aspirar para llenarse del olor a su colonia de Paco Rabanne. - A...a...a...yo...yo no te.. - me interrumpe. - ¿Te comió la lengua el ratón? - pregunta mientras acerca su rostro al mío. - Y...y...yo...no...no te sigo - responde tartamudeando y con un hipo de las mil guayabas, como si fuera poco de acabar me empecé a morder los labios aunque si discretamente. - Bien - suspiro - Te creeré por esta vez - dice aún quedando pensativo - ¿sabes? - paso - es un placer volver a verte - murmurando muy cerca de mi oreja - ¡Pequeña Ada! - dice mientras acerca su rostro al mío. Mi respiración estaba al 1000%, mis fosas nasales solo se llenaban de su colonia, todo mi cuerpo se empezó a calentar por dentro haciendo que mis mejillas se tornaran rojas, las incredulas de las monarcas aparecieron volando en mi estómago; estaba a punto de acercarse más a mis labios cuando el maldito celular sonó a lo cual el bufo muy molesto. - Será mejor que contestes - bufo. Mis manos temblaban así que fue difícil para mí desbloquear el celular; y si es un sms de  tocino.                   "TOCINO"     ⟨Enana camina hacia la salida, te alcanzo, Fernández y Jiménez van por ti,       los reconoceras, van de traje n***o con gafas, uno es chaparro y el        otro alto.⟩ ¡Pedazo de pera, exclamé en mi cabeza, siempre es la misma situación y luego sus lindas especificaciones, yo si lo mató se los juro!. - ¡Vaya!, Tú novio te ama mucho como para dejarte aquí sola no crees. - dice Louis sacándome de mi burbuja. Olvide por completo que él estaba aquí, frente a mi, así que ni se inmutó a no leerlo. - No...no...no es mi novio - respondí mientras guardo el teléfono. Al escuchar mis palabras él se acercó de nuevo a mi rostro, pegando su nariz con la mía. - ¿No lo es? - exclamó - ¡Que maravilla! - sonrió. - Es...es mi hermano - respondí con hipo. - Si yo fuera tu hermano, novio, primo o tu amigo - pauso - no dejaría a una chica sola - sonrió. - A... aún no se acostumbra - le dije. - Especifica - tomando con brusquedad mi rostro. - P...p...pase...pase cuatro años en ...Madrid y aún no sabe...lidiar conmigo - respondí. - Tendrá que cuidar a su hermana - me habla sexy mente encima de mis labios. - ¿Porqué? - pregunto desconcertada. - Porque el lobo vendrá - pauso - y te comerá - ríe. La verdad es que me perdí en sus palabras ya que se apresuró y junto nuestros labios en unos profundos besos, cálidos pero apasionados. Bajo una de sus manos a mi cintura y me jalo hacia él pegando nuestros cuerpos, estaba conmocionada pensando que solamente era un sueño así que abrí mis ojos, subí mis manos a su rostro para acariciar sus mejillas y verificar que no era un sueño; y no era un sueño ya que sus mejillas eran tan tersas como las pompis de un bebé, estaba a punto de volver a cerrar mis ojos cuando ví a dos hombres a punto de entrar a la sala con las especificaciones del pera de tocino así que levante mi brazo y extendiendo la palma de mi mano para que me vieran y se detuvieran, (¿Que funcionó?, Claro que funcionó mis amores.), los guaruras se detuvieron en la entrada y volteado para no vernos. Mi mano regreso a la mejilla de mi Adonis y seguimos con el beso hasta que nos faltó oxígeno, mi cuerpo estaba temblando, las malditas monarcas revoloteaban más rápido, y proceguimos a un segundo beso (que golosos), hasta que la respiración nos faltó. - ¡Besas exquisitamente Ada¡ - exclamó con dificultad. - Tú...igual - le digo sonriendo. Giro su vista hacia la entrada y vio a los guaruras. - Creo que te tienes que ir  - me dice mientras aprieta mi cintura más fuerte. - Si - respondí con un puchero  - Bueno pues solo diré que deceo verte pronto - respondió con una sonrisa. Se acercó a mi cuello para olerlo y estoy segura que nunca olvidara el olor de mi colonia  " Halloween", prosiguió oliendo mi cuello y luego empezó a rodar sus labios en este segundo de unos besos viajando a hasta llegar a mi boca. - Eres lo más sabroso que he probado - suspiro - pequeña Ada - dando pequeños besos encima de mis labios - ¡Lindas pecas! - sonrió. No supe que, ni como responder pues no había sido el ratón quien se comió mi boca, si no el mismo lobo feroz. Por último me volvió a dar un beso muy pegado a mis labios, suspiro y me soltó volteando aver a los guaruras. -¡Hey! - les grito a los guaruras. Ellos se acercaron para tomar el carro lleno de maletas, mi chico Adonis saco unos billetes de su cartera y se los paso a uno de ellos. - No mencionen nada de esto muchachos - señaló mi chico Adonis. - Claro señor - contesto uno de ellos que había tomado mi mochila y la caja de donas. - Pequeña Ada - se dirijo ami el chico Adonis - deceo con todas las ganas del mundo volver a encontrarte - dice mientras toma mi rostro de nuevo - te soñaré todos los días - dice besando mi frente. Dió un paso atrás y uno de los guaruras me tomo del brazo jalandome para que caminara, aún no lo podía asimilar. Realmente bese al chico Adonis, realmente le gustó mis labios, realmente quiere volver a verme, o aún mejor estaré en su sueños. Mis piernas aún estaban temblando, mi cuerpo aún seguía caliente, mis mejillas rojas hacian recalcar las pecas en mi rostro, las malditas monarcas revoloteaban más rápido y lo peor de todo me cargaba la mismísima sonrisa del gato de Alicia en el País de las maravillas. Cuando llegamos junto a Lucca obvio no faltaron los regaños pero yo lo calle regañando lo a él, pues después de todo fue él quien me dejó plantada ahí como un árbol. Pero se lo agradezco mucho, si no hubiera sido por tocino, nada de esto habría pasado así que punto doble para tocino. Cómo te quiero hermanito.  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD