-No te estoy ocultando nada. -Ryo, no me mientas. -Pero es la verdad. -¡No es la verdad! Dijo Acerina comenzando a sobresaltarse. Si había algo que no soportaba eso eran las mentiras, sobretodo en este momento. Ella tenía la sensación de que le estaban ocultando algo, y ya se estaba cansando. -Pero bueno, en vista de que no me vas contar nada, te puedes ir si quieres. -Acerina, no es eso. Solo intentamos protegerte. -Pues vale, cuando salgas cierra la puerta. Ryo estaba incrédulo. Sabía que Acerina era una mujer de armas tomar, pero nunca se esperó que llegara hasta tal punto. Con ella las respuestas eran sí o no. A ella o le hablas claro o mejor no le dirijas ni la palabra. También tenía un carácter fuerte. Sí estaba enfadada era mejor estar a dos metros de ella en ese momento.

