Capítulo XXVI. Verdades que duelen

1193 Words

Después de asegurarse de haber trancado bien la puerta de la sala Este, Wen se dirigió a su habitación. Al entrar se quedó desconcertada pues encontró a Ian y al chico hablando. -¿Qué creen que están haciendo? -Pues hablar.- Contestó Ian con un tono de obviedad que casi logra ponerla de mal humor otra vez. -No me jodas, pensé que se estaban besando. -Entonces debes de ser más clara a la hora de formular tu pregunta. Wen respiró hondo y contó hasta diez para después hablarle al chico. -Vamos a la otra habitación, todavía no me va eso del exhibicionismo. -Pues que raro, no parecías decir lo mismo mientras estabas con todos los hombres de mi padre a la vez. -¡Bueno, vale ya! ¡Ni contar hasta diez ni mierdas! Después vamos a hablar tú y yo. -Hasta el momento no he aprendido a habla

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