—¡Quiero que tu hijo deje de llevarse a mi hija en la madrugada! —, Acusó Sonia a Valeria, quien rodó los ojos. —Se puede hablar sin gritos, ¿Lo has intentado? —, Dijo con tranquilidad Valeria sentándose bebiendo de su taza de té—, Seguro no. —No quiero que tu hijo siga corrompiendo a mí hija. —Mi hijo, sale con ella porque esta cayendo en depresión—, Acusó. Para enderezarse—, ¿Hasta donde va a llegar tu juego? ¿Hasta que algo muy malo le pase a ella? —No tengo porque darte explicaciones de lo que haga o no en mi vida—, Sonia espetó, con enojo—, Es peligroso que una niña este en una motocicleta. —No se en donde se detuvo tu reloj, Sonia. Pero Maca ya no es una niña—, Dijo de manera acusadora Valeria—, Y ella es capaz de tomar sus propias decisiones. —Es una niña. —Tiene diecis

