Estaba en un profundo sueño, como nunca no hay tenido pesadillas, estaba totalmente relajada cuando de pronto escucho sonidos de pasos que venían de la sala.
Maldición, vienen por mí
En total silencio abro la puerta de mi habitación y camino agachada en dirección a la cocina, afortunadamentelo todas las luces están apagadas. Cuando logró llegar a la cocina, asomó un poco la cabeza y estiró mi brazo para tomar el cinturón con las armas que deje en la encimera, saco las armas, reviso si tienen municiones y no, no tiene.
Doble Maldición.
Lo mas despacio que puedo abro el gabinete donde guardo alguna cajetilla de balas, cargo las armas y gateo hasta la sala donde puedo apreciar una sombra en el centro de esta.
Llegué hasta el interruptor que encendían las luces de la estancia y lo encendí y apunte las armas al tipo que estaba de espalda, se volteo y agrando los ojos a más no poder hasta puedo asegurar que por poco se le salían con tan sólo mirar las armas.
— No me mates, por favor — suplica — Soy muy sexy para morir.
En eso enfocó bien y me doy que es el tonto de Max, el muy idiota esta arrodillado con la cabeza hacia abajo y las manos hacia arriba en forma de rendición.
Solté una fuerte carcajada — ¿Que haces aquí?, imbécil —
—¿Jul? — pregunto asustado, levantando la vista
—Claro que soy yo mono descerebrado — reí —¿Quien crees que vive aquí, idiota? —
— ¿ESTAS DEMENTE STIVENSON? — gritó
— ¿Porque lo dices? — pregunté confundida
—ME ESTAS APUNTANDO CON ARMAS — grita alterado
— Que exagerado eres — voltee los ojos
— ¿EXAGERADO?, ¿YO? — pregunta moviendo sus manos frenéticamente sobre mi rostro — TÚ ERES LA LOCA QUE ME ESTABA APUNTANDO CON PISTOLAS —
—Cálmate, y deja de gritar que no estoy sorda — dije tranquilamente
Juro por Dios que no se calla disparale en la pierna — Cálmate conciencia
—Como sea — dijo tomando una respiración profunda —Ya me calme, Dios... pensé que moriría joven —
— Bueno, vamos al grano —dije sentándome en el sofá — ¿Que haces aquí tonto? -
— Quise venir a visitarte — dijo sentándose a mi lado
—¿No deberías estar trabajando en lo que te pedí? — fruncí el ceño
— Tranquila tengo gente trabajando en eso —
— Pero...
— Son de confianza, no hay nada de que preocuparse hermosa —
El muy hijo de su mama me interrumpió. Ughh sabe que odio que me interrumpan cuando estoy hablando. Lo hace con intención el muy imbécil
— Estemm bueno...tengo una pregunta —
—Todas las que tu quieras hermosa — dice pasando su brazo por mis hombros
— ¿Cómo carajos entraste? — pregunté quitando su brazo de encima mio
Volteo los ojos ante mi acto.
— Me di cuenta que había una llave en unos de los maceteros del pasillo que esta frente a tu apartamento — dice — Y sabiendo lo despistada que eres, era obvio qué fuera tuya la llave, ya que siempre andas perdiendo todo - sonríe
— Ahhhhhhhh si, la llave — recorde — Un momento ¿me acabas de decir que soy una despistada?—
— Ayyyy Jules Stivenson, que lenta eres aveces — ríe
El muy maldito se está riendo de mi momento de torpeza.
— Como sea — suspire — Por cierto una cosa más, para la próxima vez avisa que vendrás porque para la próxima vas a tener una bala en lo profundo de tu ser —
— Si claro, como tu digas — dijo levantándose del sofa y llendo a la cocina.
—¡Jul, no tienes nada de comida en este refrigerador! — pego un gritó desde allá
Me puse de pie y fui hacia donde él estaba y si efectivamente no tenía nada, ni medio tómate.
— Bueno, tendré que ir al super — dije con flojera
— Ve a bañarte, para acompañarte a comprar —dijo empujandome fuera de la cocina
— Ya voy idiota — sonreí divertida
Camine hacia mi habitación, tome una toalla y mi ropa interior. Entre al baño me desnude por completo y me di una ducha rápida.
Cerré la llave y seque mi cuerpo con la toalla y me puse la ropa interior. Salí del baño hacia mi habitación, abrí mi armario y me coloque unos unos shorts desteñidos a la mitad, una blusa blanca ajustada sin mangas, mis botas militares cafés a la altura de mis tobillos y por último mi infaltable chaqueta de cuero.
Me senté enfrente de mi tocador, cepille mi cabello haciendome una cola de cabello alta. Me aplique rimel, lápiz de ojos y un labial rojo pasión.
Tome mis gafas de sol y una cartera cruzada por mi pecho.
POV ' MAX
Estaba sentado en el sofa viendo rápido y furioso 5, mire el reloj que llevo en mi muñeca que marcaban la 1:05 pm y esta mujer nada que sale.
— ¡JUL! — grité
—¿Que pasa? —
— Apúrate mujer, desde hace mucho que estas arreglandote —
— Ya estoy lista —
Cuando oigo su voz detrás de mi, me giro a verla y me quedo sin habla. Se ve hermosa, abro los ojos como platos y formo una o en mi boca, esta chica hara que me de un paro cardíaco.
— WOW... — es lo primero que sale de mi boca — N-no... Tengo pa-palabras... — dije todavía en shock
Se sonrojo levemente — Te vas a que quedar embobado ahí o vas a mover tu culo musculoso para ir hacer las compras al super —
— Ayyy Stivenson, siempre cagando los buenos momentos — sonreí
— Idiota — dijo con una sonrisa — ¿Ahora ya nos podemos ir? —
— Claro hermosa — me puse de pie y abrí la puerta — Señorita, pase primero —
— Eres tan...
— Hermoso, sexy, adonis...
— Ridículo — río un poquito
Estábamos a punto de salir hasta que Jul paro en seco y se dio vuelta, de la mesa de centro tomo una de las armas y la guardo en su espalda baja, lo bueno es que no se le veía ya que su chaqueta la cubría.
— ¿Porque la llevas? — pregunte confundido
— Por si se llega presentar un imprevisto — responde como si fuera lo mas obvio
— ¿Qué podría pasar en el super? —
— Estemmm... Tal vez los de la cordillera saben que estoy viva y van allá a tratar de matarme — dice segura
Suspire — Jules Stivenson, oficialmente eres la mujer más exagerada que he conocido en mi vida —
— Cómo sea, toma — me da la otra arma
— Ni loco llevo esta cosa — digo entregándosela de vuelta
No es que le tema a las armas, ya que yo fui el que entreno a Jul. Solo es que parece muy exagerado de su parte ya que han pasado 3 años de la muerte de sus padres, y la Cordillera no la ha vuelto a buscar.
— Bieeeeenn — suspira — Princesita — escucho que susurra por lo bajo
— ¿Yo princesita? — pregunte, en lo cual ella asintió — Cuando quieras te demuestro qué no tengo ni un cabello de princesita — digo acercándome a ella
Se sonroja y yo le doy media sonrisa
— Cálmate Casanova — voltea los ojos— La vas a tomar ¿si o no? —
— Esta bien mujer — tomo el arma y la guardo en mi espalda baja cubriéndola con mi camisa que por suerte es larga.
— Ahora si, vamonos Stivenson — le doy paso para salir primero. Lo cual ella hace.
Cierro la puerta con llave y caminamos hacia el ascensor, presione el botón para que suba.
Llego rápido, entramos y esperamos que llegará abajo. Una vez que llegó fuimos al vestíbulo, tome la mano de Jul, ella me dio una mirada confundida
—¿Lista o se olvido otra cosa? —
— Idiota — murmura mirándome — No, no se me olvido nada asi que mueve tu culo musculoso —sonríe
— Ni siquiera me haz visto el trasero para saber si lo tengo musculoso — dije mientras caminabamos
— Ayy ya cállate, si tienes el cuerpo musculoso, lo más lógico que tengas el trasero igual — dijo pensativa — Es lógica pequeño Max
— Cuando quieras probar tu teoría me avisas y con gusto te lo muestro— reí bajito
Volteo los ojos y sonrió negando con la cabeza
Le sonrió y nos vamos camino a comprar...