18

1271 Words
―Es tu turno ¿Verdad o reto? Se encontraban en la habitación del mayor, Jimin estaba acostado en la cama y Yoongi en el colchón que había nombrado su nueva cama, eran las dos de la madrugada y ninguno podía conciliar el sueño, así que pensaron que jugar verdad o reto sería algo entretenido. ―Voy a elegir reto, pero por favor no me hagas levantarme―pidió Jimin con pereza, en todo lo que llevaban jugando había elegido verdad y todas eran preguntas normales, típicas de ese juego, pero el mayor le reclamó por ser un gallina y no elegir un reto. ―No pensaba hacerlo. Te reto a que me des tu mano, sólo déjala caer―Jimin se levantó un poco y miró confundido al mayor, seguramente planeaba hacerle algo a su mano. ―No voy a hacer nada malo, sólo hazlo―Jimin dejó caer a un lado de la cama su brazo izquierdo y jadeó de sorpresa al sentir la mano pálida de Yoongi entrelazarse con la suya. ―B-bien, es tu turno― Jimin intentó no pensar en la cálida sensación de sus manos juntas, pero le era algo difícil, ya que Yoongi jugaba son sus deditos, estirándolos y apretándolos. ―Verdad. ― ¿Por qué me retaste a darte la mano? ―Jimin quería saber, por mera curiosidad. ―Me gustan tus manitas y jamás me dejas verlas de cerca. Así que aproveché el bug― Jimin rio bajito por lo último, contagiando al mayor. Jimin se sentía cálido cuando podía tener momentos así de íntimos con el pálido, ya que perdía la timidez que lo caracterizaba. ―Porque siempre quieres morderlas, la última vez que te dejé tomarla dejaste la marca de tus dientitos, hyung malo―Jimin pellizcó la nariz contraria y éste frunció el ceño juguetón, volviendo con su tarea de morder los rechonchos dedos ajenos. ―Es que son muy pequeñitas. Ahora que desperdiciaste tu turno para preguntarme esto ¿verdad o reto? Jiminie―el reciente rubio lo pensó por unos segundos, la sonrisa que tenía Yoongi mientras mordía sus dedos se le hacía maléfica, como si tuviera algo planeado para apenarlo o molestarlo. ―Verdad―Yoongi dejó de mordisquear el dedo y lo miró con una sonrisa, tenía planeada una pregunta, pero aún no sabía si era correcta hacerla, ya que él podría salir lastimado en el intento. ― ¿Te gusta alguien? ―Jimin despegó su vista del mayor y miró hacia el techo, conocía la respuesta y de hecho se le hizo cómico que se lo preguntara, ya que hace unos meses le había declarado sus sentimientos al mayor en ese tejado por la noche, quizá lo hacía para saber si esos sentimientos seguían ahí o se habían ido, y Jimin conocía bien la respuesta, pero le avergonzaba el decirlo. ―Mejor elijo reto―Jimin cambió y sintió un mordisco más fuerte en su dedo y eso lo hizo reír. ―Te reto a que me digas quién te gusta―Jimin giró su cabeza con el ceño fruncido y un puchero en sus labios y vio esa mirada felina atenta a él y su respuesta. Volvió su vista al techo, ya que en ese momento le parecía muy interesante. ―S-sí, me gusta... alguien―Yoongi abrió los ojos y escondió una enorme sonrisa detrás de la mano del menor, la cual no había soltado en ningún momento. ―Bueno, suertudo aquel―Jimin se apenó y golpeó la nariz de botón de Yoongi, haciendo que abriera los ojos y la boca, actuando indignado. ―Me has golpeado, Park Jimin―comenzó a levantarse sin dejar de ver aquellos ojos avellanos que lo miraban divertido. ―Sí, te he golpeado, Min―Jimin lo vio acercarse a la cama y no pudo ni parpadear cuando ya tenía a Yoongi haciéndole cosquillas sobre él, no soltó su mano en ningún momento y Jimin sólo tenía su mano derecha para defenderse de las cosquillas. ―Has herido mi nariz, mocoso―las carcajadas de Jimin se escuchaban por todo el cuarto, y posiblemente por toda la casa, y se detuvieron bruscamente cuando escucharon toques en la puerta, se habían olvidado de que eran las dos de la madrugada. ―Tu risa es muy contagiosa, pero preferiría no oírla a las dos de la mañana, descansen chicos―se escuchó detrás de la puerta y Jimin se sonrojó por haber reído tan fuerte, pero no era su culpa, era culpa del hyung pálido que aún no se quitaba. ―Demonios Jimin, qué escandaloso eres―dijo Yoongi en broma y se sentó a un lado del menor, quien lo miró indignado. ―Es tu culpa, gato tonto―Jimin volvió a golpearle la nariz suavemente y Yoongi volvió a reír. ― ¿Soy un gato ahora? ―preguntó mientras se acostaba a un lado de Jimin, si era honesto extrañaba la suavidad de su cama, pero prefería dormir en el colchón para que Jimin durmiera más cómodamente. ―Sí, y uno muy malo―agregó mientras se acostaba igual que Yoongi, en esa posición quedaban frente a frente, pero tenían espacio entre ellos dos. ―Aún no ha terminado tu reto, dame la mano―Jimin se sonrojó de nuevo, pero de igual forma le extendió su mano derecha, y Yoongi la recibió con un besito. ―No hagas eso―susurró Jimin, tan bajito que si no hubiese tanto silencio, ni siquiera lo hubiera escuchado. ―No me mandas―volvió a besarla con una mirada retadora, pero a la vez llena de alegría. ― ¿Cuándo termia el reto? ―el sueño comenzaba a llegar y el que el mayor susurrara no lo ayudaba a mantenerse despierto, lo sentía algo demasiado relajante. ―Cuando tú quieras, cielo―Jimin sonrió pequeño y cerró los ojos, al día siguiente tenía que ir al instituto y Yoongi a la universidad y no quería que parecieran zombis. Yoongi sonrió al verlo comenzar a respirar más lento y al final quedarse dormido, era de las pocas veces que tenía la oportunidad de verlo así de cerca. ―Tú también me gustas, y mucho―se acercó más al menor y sin soltar sus manos comenzó a dejarse llevar por el sueño, durmiendo feliz por estar tan cerca de la persona que ama.   •••   Estaba esperando que Jimin saliera para llevarlo al instituto en la motocicleta, pero cuando salió no esperó ver un camión de mudanzas al lado, al parecer los papás del menor se estaban mudando. Los vio a ambos discutiendo fuera de la casa, no quería que vieran a Jimin, porque eso traería problemas. Cuando vio que llegaba a la entrada se acercó a él y le colocó el casco, cerrando la pequeña ventanita del casco, para que no le vieran la cara. ―Hyung ¿Qué haces? ―ignoró sus preguntas y lo ayudó a subir a la moto, Jimin pudo ver a sus padres, cajas y un camión de mudanzas se escondió en la espalda del mayor y los observó. Pareciera que sus vidas siguen como si nada, se ven muy tranquilos y despreocupados, como si él jamás hubiese existido. ―Deja de desanimarte cielo, es lo mejor―Yoongi arrancó y comenzó a avanzar, Jimin no miró hacia atrás, ya que lo que había dicho su mayor era cierto, era lo mejor para todos. Unos minutos después llegaron al instituto y Jimin se bajó, dándole el casco a Yoongi. Todos le miraban curiosos, Jimin era conocido como el chico de padres locos y obsesionados con la religión y se les hacía extraño verlo llegar en una motocicleta con otro chico. ―Nos vemos en unas horas, cuídate―Yoongi colocó el casco de Jimin atrás, para que no se cayera. ―Adiós, suerte con tu presentación―Jimin se acercó y levantó el pequeño vidrio del casco del mayor, y dejó un pequeño beso en la ceja del mayor. Tanto Jimin como Yoongi se sorprendieron por ese beso, pero el menor sólo entró al instituto, siendo recibido por sus amigos, quienes comenzaron a codearlo por aquello. Yoongi sonrió y fue a la universidad, en ese momento se sentía el hombre más feliz del mundo. Paso dos: entender que amor es amor, no importa a quién sea dirigido, un Jimin diferente es un Jimin feliz.  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD