―A veces puedes ser un verdadero tonto, Hyung―Jimin cortaba el tomate en trozos pequeños, y cuando terminó con el último los juntó con los trozos de cebolla.
―Se le llama ser ingenioso, cielo. Además, era para un bien mayor―Yoongi sacaba las tiras de tocino y las colocaba en el plato, viéndose deliciosos por la buena cocción del mayor.
―El lanzar el popó de Holly a la puerta de mi ex casa no es un bien mayor. Aunque me hubiera dado mucha risa verlos llenarse los zapatos―Jimin confesó y se limpió las manos con un trapito, Holly estaba viéndolo sentado sobre sus patitas traseras, esperando que estuviera disponible para darle mimos.
―Creo que Holly está enamorado de ti, no se ha despegado desde que llegaste, normalmente estaría echado en su cama―Yoongi vio a Min Holly y sonrió cuando el menor se agachó y besó la cabecilla peludita del cachorro. ―lo estás malcriado a muchos cariñitos diarios―Jimin sonrió y caminó hacia el mayor aún con Holly en sus brazos, el cachorro movió la colita feliz por tener a su dueño y nuevo dueño juntos, le lamió la mejilla a Jimin y cuando el mayor se acercó lo lamió en el mismo lugar.
―Es para que no te sientas celoso, también te ama a ti hyung―Yoongi sonrió enternecido y miró al menor a los ojos, cuando Jimin estaba feliz sus ojitos se cerraban y dejaban a la vista dos medias lunas hermosas, su sonrisa relucía y ese dientito chueco se mostraba, nunca se lo había dicho, pero ese dientito se le hacía demasiado adorable.
―Me gusta tu dientito―Jimin por instinto se tapó la boca y eliminó su sonrisa, volviéndola una cara seria.
―No me gusta, no lo mires―no quiso decirlo de esa forma, pero tenía un complejo con ese diente y le apenaba que la gente comentara sobre él, porque le daba a entender que lo miraban con demasiada atención. ―le dije a mamá que quería ir al dentista y arreglarlo, pero dijo que no―Jimin se alejó de Yoongi y con Holly en brazos se sentó en una de las sillas que estaban frente a la isla de la cocina.
―Jamás pensé agradecerle algo a tu madre, pero en verdad me siento agradecido de que te haya negado eso― Yoongi le dio la espalda a Jimin, para seguir con su labor de cocinero, el pelinegro lo miró por unos minutos, quería algo, pero no sabía cómo pedírselo al mayor. Desde hace un tiempo estaba pensando en ello y cuando le preguntó a su madre, le negó rotundamente.
―Quiero, y-yo estaba pensando... mgh―el mayor apagó la cocina y terminó de servir los pedazos de carne en los platos, cuando colocó la cacerola en el lavaplatos se dio la vuelta, y miró que Jimin jugaba con las patitas de Holly en el asiento.
― ¿Qué quieres? No tengas temor preciosura―Yoongi estaba atento a lo que su menor dijera, pero tenía que terminar el almuerzo de su padre, ya que no tardaría en llegar del trabajo y volvía de un turno nocturno y mañanero, o sea muy cansado.
―Hace unas semanas, antes de que mis padres se molestaran, estaba pensando en que sería buena idea un cambio... no sé, tal vez otro color de pelo o algo así―Jimin había pensado en castaño claro, creía que era un color bonito, y no sería un cambio tan radical. ―Me aburrí de mi pelo n***o―Jimin miró a Yoongi y este tenía una bonita sonrisa de encías rosadas y dientitos blancos.
―Me parece una buena idea ¿no hay problemas con los directores del instituto? ―a pesar de todo lo que había pasado Jimin seguiría en el instituto, no pretendía perder su último año, además quedaban solamente 3 meses y quería terminar bien. Sólo se tomó el viernes como día para recuperarse emocionalmente y el lunes iría con todo.
―No, una vez BamBam llegó con el pelo rojo y no tuvo ningún problema―Jimin rio al recordar a su hyung con ese color de pelo, todos le decían que parecía un fósforo, pero Jimin admitía que el color le quedaba espectacular. ―él es un amigo, es un hyung muy divertido, deberías conocerlo algún día―Jimin se desvió del tema y comenzó a contarle a Yoongi las cosas graciosas de su otro hyung, hasta que escucharon el sonido de unas llaves y la puerta fue abierta, un somnoliento Suck apareció por el pasillo.
―Buenas tardes hyung―saludó Jimin feliz y se levantó para abrazar al señor Min, en esos pocos días había generado confianza con el papá del pálido, sintiendo ese cariño paternal que a Jimin le hacía falta.
―Hola chicos, oh, gracias por cocinarme― Suck se sentó en el banquito donde estaba antes Jimin y saludó a Holly con mimos. ―En serio muero de hambre―y comenzó a comer como que, si su vida dependiera de ello, siendo casi así.
―Vamos a salir unas horas, Jiminie quiere pintarse el pelo―Yoongi dijo después de tragar un pedazo de tocino y cuando terminó se llevó otro pedazo a la boca.
―Oh Jimin, un cambio es bueno, creo que un color diferente se vería muy bien en ti, como un café o en todo caso algún color fosforito, como te guste―Jimin rio, la verdad no había considerado el usar un color fantasía, ni siquiera estaba cien por ciento convencido de pintárselo si quiera de café, en su familia el tener el pelo pintado significaba un rechazo a cómo nos formó Dios, y Jimin siempre lo sintió exagerado.
―C-creo que mejor comienzo con algo más tranquilo―ambos mayores sonrieron y asintieron a la idea del menor, Suck se limpió la boca y soltó un pequeño eructo que hizo reír a los menores, cuando el mayor hizo eso por primera vez se sintió un poco incómodo, porque en su familia los modales eran importantísimos, pero después se acostumbró y ahora hasta bromea sobre ellos.
•••
Jimin se aferraba al torso del mayor, iban de camino al centro comercial para luego ir a la peluquería. Jimin quería ser alguien nuevo en todos los sentidos, ya no quería ser ese bebé al que todos le tenían lástima por su poca fortaleza, el niño de mamá que no podía tomar una decisión sin que su madre la aprobara, por miedo a su molestia. Así que uno de los pasos que había creado en su nueva libreta de galletitas indicaban los diez pasos para ser un nuevo Jimin.
Paso uno: un color de pelo diferente, un Jimin diferente.
Ese día cumpliría uno de los diez pasos de su lista y esperaba que resultara bien y no sea un total fracaso su cambio, llegaron al estacionamiento y el mayor encontró espacio rápido, apagó la motocicleta y se bajó primero, Jimin se quitó el casco y lo dejó a un lado, le tendió la mano a Yoongi para que le ayudara a bajar y de un saltito logró tocar el suelo, Yoongi era más alto que Jimin, por 8 centímetros, pero aun así sus piernas eran más cortas. Avanzaron y vieron una de las peluquerías que Yoongi fue cuando Hoseok que pintó el pelo de rojo, era un buen lugar y no era tan caro, así que pensó que era bueno para la primera vez de Jimin.
―Aquí es un buen lugar, yo estaré esperando, no te preocupes―Yoongi se sentó en el sofá para esperar y vio a Jimin desde abajo con una sonrisa, Jimin miraba a los lados y se acercó más a Yoongi cuando vio a una chica llegar, tenía su cabello recogido y una sonrisa en su rostro.
―Bienvenidos a Deluxe ¿quién será el que pasará? ―Jimin levantó ligeramente la mano y la chica sonrió. ―¿qué te harás pequeño? ―preguntó, se veía una persona confiable, así que Jimin intentó calmarse a sí mismo.
―Quiero pintarme el cabello, sí.
―Bien, sígueme―la chica caminó y Jimin le dio una última mirada al mayor, éste le guiñó el ojo y sonrió, transmitiéndole más confianza. Siguió a la chica y se sentó donde le indicó, ella le llevó un libro con distintos colores, y Jimin miró atento cada uno de ellos.
―¿Qué color habías pensado?
―Algo suave, un café claro tal vez. Pero, yo esta-estaba buscando algo más ¿diferente? Es que tengo miedo de que quede mal y no lo sé, jamás me lo he pintado―la chica sonrió y miro la cara del chico, su color de piel encajaría con cualquier color, así que tenía la paleta completa para escoger.
― ¿Qué te parece éste? Es un clásico, se ve atrevido y es un clásico―Jimin miró el color atentamente, no es nada similar a lo que planeaba en un principio, pero se arriesgaría, de todas formas, tenía que tomar riesgos.
―Bien, quiero ese.
Yoongi veía su celular, no tenía internet así que estaba viendo su galería, para matar el tiempo. Se encontró con una carpeta que había creado desde que se hizo más cercano a Jimin, en esa carpeta había muchas fotos del menor; distraído, comiendo, durmiendo, sonriendo y hasta enojado.
Sonrió al ver una foto de Jimin durmiendo con Minnie en su rostro, ese día habían visto películas con los chicos y Jimin se quedó dormido, y Minnie fue a acurrucarse en su rostro. Luego de unos segundos de ver esa foto se salió de la galería y en su foto de inició había una foto de los dos, sonriendo. Ese chico estaba calando más profundo en su ser de lo que había pensado, pero en verdad estaba feliz.
Unos segundos después la misma chica que atendió a Jimin se acercó a él con una sonrisa, pero no veía al menor.
―El chico vendrá en unos segundos, le planchamos el cabello para que el tinte pegara más y se ve realmente lindo, se quedó en el espejo―Yoongi sonrió y agradeció por el servicio, pagando el tratamiento del menor.
Cuando guardó el cambio en su billetera escuchó unos pasos y miró hacia el costado, vio a Jimin caminar tímido hacia él, pero esperen, ¿No se supone que se iba a teñir de café? Ya que Yoongi juraba ver a un hermoso chico rubio frente a él.
Tragó saliva, viendo al menor de arriba hacia abajo, se veía realmente bien, el color le quedaba perfecto y parecía un ángel de esa forma, pudo ver que tenía puesta una de sus gorras, y quería preguntar el porqué, pero estaba tan paralizado por semejante belleza, que no podía ni hablar. Jimin se sonrojó al sentirse analizado por el mayor, y con una pequeña reverencia se despidió de la amable chica, tomando a Yoongi por el brazo para salir del lugar. Yoongi salió de su ensoñación por el movimiento de su cuerpo.
―Wow―fue lo único que pudo decir, Jimin lo soltó y lo miró apenado, tocándose el cabello por instinto. ―t-te ves muy bien―Jimin jamás había escuchado al mayor tartamudear hasta ese momento, y eso hizo que se avergonzara aún más.
―Gracias, sé que había dicho que castaño, pero si quiero cambiar y ser más atrevido-Jimin hizo comillas con sus dedos. ―Creo que es bueno salir de la zona de confort-Yoongi sonrió y tomó a Jimin de la mano, dirigiéndose a una heladería. Se sentaron en una de las mesas más alejadas y pidieron sus helados, el lugar tenía un aspecto serio, pero muy cómodo.
―Sonríe, cielo― y Jimin fue fotografiado, una más para la carpeta.