―Bésame Jimin.
Todos los miraban atentos, esperando que alguno de los dos dijera algo o hiciera algo. Jimin se sonrojó de sobremanera por las palabras del mayor y esa actitud de seguridad que le caracterizaba y a Jimin le gustaba. Yoongi sonrió al verlo de esa forma; nervioso, sonrojado y tembloroso. No pensaba obligar al más chico a nada, pero se le hacía realmente cómico el verlo de esa forma.
―Y-yo, no quiero hacerlo― Jimin titubeó y se levantó del sofá en el que se encontraba, haciendo que todos dejaran la broma de lado por verdadera preocupación, sabían lo delicado que podía llegar a ser con temas así.
―Entonces lo haré yo―Yoongi se levantó lento, mirando atentamente a Jimin, su sonrisa socarrona no había desaparecido en ningún momento, incluso Jimin creyó verla crecer. Caminó hacia él y los chicos se quedaron en blanco por las reacciones del mayor, Jimin retrocedió hasta que su espalda chocó con la pared, acercó sus manos a su rostro, en forma de defensa, pero cuando Yoongi se acercó demasiado a su rosto sólo atino a cerrar los ojos con fuerza.
― ¿Y si te beso?
―El sacerdote dijo que los homosexuales se van al infierno―respondió Jimin automáticamente, en verdad ya no pensaba eso, pero por tantos años lo habían educado de esa forma, que las respuestas salían solas, sin realmente pensar aquello. Yoongi se relamió los labios y se acercó un poco más, pero sin llegar a juntar sus labios, solamente rozando sus narices.
―Entonces... si eso es verdad, seguiremos juntos allá.
Jimin jadeó por la respuesta y en unos segundos sintió una ligera presión en su mejilla derecha, los pequeños y rosados labios del mayor habían dejado una pequeña caricia en su mejilla roja y caliente, los chicos chillaron atrás de ellos, arruinando por completo el momento que habían creado, aunque Yoongi lo agradeció, ya que Jimin se veía muy asustado y esperaba no tener una mala reacción de su parte.
La noche siguió, los chicos llenos de cerveza y Soju en su sistema quedaron dormidos en el suelo y sofá, Jimin se hizo un espacio en el sofá grande, durmiendo de lado y con las piernas encogidas, para que Yoongi pudiera dormir en el otro extremo del sofá cómodamente.
Antes de poder cerrar los ojos con tranquilidad Jimin miró hacia abajo, donde Yoongi ahora dormía con la boca ligeramente abierta, así que con sumo cuidado se levantó y se agachó junto al rostro del mayor, quien suspiraba entre sueños.
―Seguiremos allá―Jimin se acercó y dejó un corto beso en la nariz del mayor, iba a hacerlo en los labios, pero quería que, si llegaban a darse un beso, Yoongi estuviese totalmente consiente. Además, en ese momento sentía demasiado miedo de sí.
•••
Jimin despertó al escuchar un golpe fuerte en la casa, se levantó de la cama y miró a todos lados con confusión. Se rascó el ojo derecho mientras bostezaba, cuando tenía la vista más clara vio a su mayor en el colchón inflable. Al principio Jimin quería dormir en él, ya que no quería quitarle la cama a su hyung, pero el mayor insistió y literalmente lo obligó a quedarse en su cama, amenazando que si no obedecía lo cargaría dormido y lo dejaría en su cama.
Se levantó lentamente y se colocó las pantuflas que le prestaron, aún tenía puesto el entero de Kumamon, pero realmente no estaba en sus cinco sentidos como para avergonzarse por salir así. Cuando salió vio a los chicos en la sala, todos tenían rostros somnolientos y el señor Min estaba acomodando lo que parecía ser una consola, Jimin se acercó y todos lo miraron cuando notaron su presencia.
― ¡Te ves muy adorable! ―gritó Hoseok y se levantó del suelo a toda prisa, solamente para tomar al menor del rostro y apapacharlo, haciendo que sus mejillas sobresalieran y quedara con boquita de pato.
― Hoseok~ ―se quejó Jimin por el dolor en su rostro, pero cuando el mayor lo soltó le sonrió pequeño y se acarició la parte adolorida.
―Buenos días a todos ¿Qué hacen? ―Jimin caminó hacia los demás y se sentó en el sofá, junto a Taehyung.
―Vamos a jugar en la consola, el señor Min es el mejor en cualquier juego―Namjoon dijo feliz, a Jimin se le hizo adorable el ver que Jin se estaba quedando dormido en el hombro del moreno.
―En especial en Mario Kart, les tiro polvo a todos―Suck dijo mientras se sentaba, Jimin no había podido hablar con el adulto, y de verdad se sentía avergonzado de aquello, así que prefirió el dar el primer paso. Se levantó y caminó hacia él, quedando al frente.
―Señor Min ¿Podría hablar con usted un momento? ―Suck lo miró y sonrió, dejó el control de la consola en el sofá y caminaron a la cocina, no sin antes decir a los más jóvenes "ni se les ocurra empezar sin mí"
Jimin se sentía nervioso, el papá de Yoongi parecía una persona muy amable y hasta un poco ¿Loco? Pero eso le parecía increíble a Jimin, llegando a sentir hasta un poco de envidia.
―Y-yo sólo quería presentarme correctamente y agradecerle por dejarme quedar aquí la noche―Suck sonrió al ver la pequeña reverencia del tierno chico en el entero de Kumamon.
―No es nada Jimin, puedes quedarte lo que necesites, además a mi hijo le haría muy bien tu compañía―sonrió al ver el ligero sonrojo del menor. ―Y puedes hablar si lo necesitas, pero sin ser tan formal, eso no me gusta. ―Jimin sonrió por eso y se sintió en confianza, definitivamente necesitaba aliento paternal, pero no quería atrasar más la carrera de Mario Kart.
―En serio muchas gracias, por cierto, me gustan sus calcetas― Suck por instinto miró sus calcetas con dibujos del Emoji de durazno, que parecían traseros.
―Ah, mi hijo dijo que eran de doble sentido, tú si tienes buenos gustos―Suck desordenó el pelo de Jimin y caminó a la sala de nuevo, listo para patearle el trasero a sus menores.
Jimin vio un cuadro en el pasillo para llegar a la sala, en ella se veía a un pequeño Yoongi enterrado en un montón de arena, Jimin sonrió enternecido por la foto y sacó su celular, le tomó una fotografía y la guardó, podría molestar al mayor con esa foto en algún momento. Volvió a la sala y vio a Yoongi salir de su habitación, su ceño estaba fruncido y sus ojos más pequeños de lo normal, por haberse despertado recién.
― ¿Podrían dejar de gritar? Estoy intentando por una vez dormir más de cinco malditas horas y… Oh, hola, cielo―Yoongi dejó de gritarles molesto cuando vio al menor salir del pasillo, aún tenía el traje y se le hacía demasiado adorable, tanto que su mal humor mañanero se esfumó con tan sólo verlo.
―Ahora sabemos la clave para cuando se convierta en ogro Min― Suck se rio por el comentario de Taehyung y volvieron a jugar, viendo de reojo como Yoongi se disculpaba apenado por su humor con el menor.
Luego de unas partidas y que Taehyung hiciera un berrinche por no ganar ni una de las 10 carreras que hicieron, Suck se ofreció a invitarlos a desayunar, así que todos fueron a una cafetería que quedaba cerca y la comida era realmente deliciosa, con un ambiente cómodo. Juntaron dos mesas para poder estar juntos y ordenaron cosas distintas, pero como no podía faltar la pequeña pelea para la comida.
―Vas a comer algo decente Jimin ¡Vas a morir de hambre si sigues con esa ridícula dieta! ―dijo alterado Taehyung, Jimin quería ordenar un pequeño plato de frutas para desayunar, nada más que eso, y Taehyung estaba harto de esas dietas que el menor hacía para adelgazar, a pesar de que su condición física es normal y hasta envidiable.
―Eso es lo que quiero Taehyung y voy a ordenar lo que yo quiera―Jimin lo miró fulminante por la escena que estaban montando frente a sus amigos y el señor Min, la mesera estaba parada esperando a que por fin terminaran el pedido, y estaba comenzando a cansarse por estar parada.
―Para él lo mismo que yo, sólo que en vez de jugo de naranja licuado de fresa― dijo Yoongi para finalizar con la pequeña pelea que se tenían los menores, estaba de acuerdo con Tae, pero no quería darle la razón en ese momento, ya que molestaría a Jimin.
―Pero hyung, no quiero comer tanto, en verdad tengo poca hambre―Jimin se quejó y pellizcó ligeramente el brazo del mayor, mostrando con un puchero su molestia.
―Tienes que comer bien, no quiero a un Jimin más delgado, eres perfecto así, además escuchamos tu estomago reclamar comida cielo― Jimin se avergonzó por todo lo dicho, y se dejó caer en la silla con los brazos cruzados, molesto.
Cuando las ordenes llegaron a Jimin se le hizo agua la boca por el delicioso desayuno que estaba frente a él, y el licuado de fresas se veía delicioso.
―Límpiate la baba― Tae le acercó una servilleta y se burló por el rosto de su amigo, pero gritó bajo de dolor cuando Jimin le dio una patada por debajo de la mesa, haciendo a todos reír y al chico encogerse en el asiento.