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1663 Words
Jimin trataba de ser positivo, sabía que su madre lo reprendería como jamás lo ha hecho en toda su vida, pero no podía escapar de las consecuencias de sus actos, pudo haber sido por un buen motivo, pero su madre debe detestarlo en estos momentos, más de lo normal. Iban de regreso a la casa de Jimin en las motocicletas, los mayores decidieron acompañar al menor por si las cosas se salían de control con la madre, mejor asegurarse de que todo esté bien y luego se irían. Jimin se aferraba a la espalda de Yoongi, realmente no quería irse y volver a su casa, tenía mucho miedo y eso era notable. ― Todo va a estar bien, tranquilízate, cielo ―Yoongi habló alto para reconfortar a su asustado menor, Jimin asintió en respuesta y se aferró aún más fuerte al cuerpo ajeno. Unos minutos después pudo divisar su casa a lo lejos, y comenzó a sudar frío y a hiperventilar cuando vio sus maletas, su ropa y otras cosas en el jardín. Jimin no pudo reaccionar ni cuando la motocicleta se detuvo. Namjoon, Hoseok y Tae y Yoongi miraban con preocupación las cosas del chico afuera de la casa, y al pálido le invadió un sentimiento de furia al ver lo que los adultos planeaban hacer por una estupidez. Namjoon, quien llevaba a Minnie en su chaqueta, abrazó fuerte al minino, ya que quería bajarse e ir donde su dueño. Jimin se bajó rápidamente de la motocicleta cuando logró volver a su cuerpo y se acercó a sus cosas, viendo cuadros de la familia rotos y sus ropas regadas, hasta la ropa interior. Unos segundos después escuchó la puerta de la entrada abrirse y vio a su madre con los ojos hinchados y una mueca de furia completa, parecía que asesinaría a cualquiera que se le pusiera en frente. ― No te quiero más en esta casa, tú no eres el hijo que crie ―Sun se limpió las lágrimas y apretó los puños al ver a los chicos en las motocicletas. ―Vuelve con estos vagos sin futuro y conviértete en uno de ellos como has estado haciendo las últimas semanas―Jimin frunció el ceño, mas no era capaz de soltar palabra alguna; estaba nervioso, asustado, acojonado y todos los sinónimos existentes para ese congelamiento interno que no te permite reaccionar. Soltó un suspiro cuando sintió la mano de Yoongi apretujar la suya y luego entrelazar sus dedos en signo de apoyo. ― Señora, piense bien lo que está haciendo, solo tiene dieciocho años ―Hoseok intentó hacerla reaccionar, bajándose lentamente de la motocicleta y acercándose un poco a Jimin. ― No me digas que hacer joven insolente, ese niño se ha convertido en todo aquello que le era prohibido, y no pienso soportarlo más. Incluso te estás volviendo uno de los pecados más atroces, mi hijo no será un homosexual. A ver, responde ¿Desde cuándo tomas las cosas que te he quitado sin permiso? hubiera vendido ese celular, ¿te vas a volver un ladrón también? ―Jimin sentía como cada palabra perforaba su corazón, lentamente, siendo aún más doloroso. No pensó el siquiera soltar el agarre del mayor, eso era lo único que lo mantenía de pie en ese momento, ya que sus piernas se sentían como gelatina ―Así que, tienes dos opciones Jimin―el mencionado levantó el rostro por primera vez, y miró directamente a esos ojos vacíos. ― Jimin, piensa bien sea lo que sea que vaya a proponer ―Yoongi susurró en su oído, tratando de controlarse y no lazarse a abrazar al chico que en ese momento soltaba gruesas lágrimas, bañando sus esponjosas mejillas con dolor. Solo pudo apretar sus manos entrelazadas. ― Puedes entrar a la casa y te olvidarás de todos estos vándalos, volverás a la iglesia todas las tardes y entrarás a un grupo de ayuda para homosexuales como tú, lo crearemos y serás el Jimin de antes. O puedes irte de acá con estos y olvidarte de nuestra existencia. Jimin abrió los ojos como platos. Antes de cualquier cosa quiso asomarse a su hogar y pudo ver a su padre sentado el en sofá, sin hacer absolutamente nada, solo como un oyente. Jimin siempre tuvo la esperanza de que su padre no fuera controlado por su madre y lo ayudase, vaya sueños. Jimin pensaba en su vida antes de conocer a esos chicos, antes de sentirse realmente vivo y con ganas de seguir estándolo. Todos los buenos recuerdos que posee reflejan el ser libre, el tener un pensamiento propio más allá de lo que diga un libro y un señor viejo con bata blanca, cuando Jimin saca su verdadero ser, es cuando la felicidad cobra sentido, ese término tan conocido tiene un significado renovado y más complejo. Ser feliz no implicaba lo material, porque eso lo ha poseído desde hace mucho, y jamás se sentía satisfecho. Pero cuando conoció a cada uno de ellos, en especial a Tae y Yoongi, todo cobraba sentido en su mente. ― Mi punto de felicidad es ser yo mismo ―dijo en un susurro, todos los que se encontraban ahí lo miraron, esperando a que dijera algo más. ―Si sigo aquí jamás seré feliz, necesito estar con personas que me ayuden a ser quien realmente soy― Jimin miró a todos, analizando las muecas de sus rostros y por último miro a su madre. Aquella que, a pesar de todo, era su heroína de pequeño. ―Y por eso voy a elegir mi felicidad, no la tuya. Jimin sonrió por su decisión, pero no se engañen, esa sonrisa no tenía ni una sola pizca de felicidad, toda esa sonrisa era plástica, estaba molesto y asustado, herido y decepcionado por lo que pasó y en el fondo se pregunta qué hubiese sido si jamás hubiera planeado aquello. Sintió un jalón en el brazo y como Yoongi lo protegía en su pecho, al principio no comprendía lo que había pasado, pero cuando vio a su madre lanzar las cosas de Minnie a la calle, vio que había intentado golpearlo y fue defendido por Yoongi. ― Llévate tus cosas y vete, no queremos ni verte cerca ―eso fue lo último que dijo, dando un portazo y dejando un silencio tenso, Jimin no quería llorar más fuerte aún, pero le era difícil en esos momentos. Jimin escuchaba gritos y voces, pero los escuchaba lejanos, como si no estuviesen en su órbita, sintió que era cargado por Yoongi y solo atinó a enredar flojo sus brazos en su cuello, sin poder de dejar de pensar en todo y soltar lágrimas silenciosas, los gritos se hacían más lejanos y escuchó una puerta ser abierta, Jimin solo quería dormir. Yoongi al ver el estado del menor no dudo en cargarlo y llevarlo a su casa, le dijo a Namjoon y a los demás que levantaras las cosas de Jimin, las guardarían en las maletas e idearían un plan para ayudarlo, nadie dejaría que se quedara en las calles y todos estaban dispuestos a ofrecer su hogar si era necesario, pero lo primero era verificar que Jimin estuviera a salvo y también su salud mental. Yoongi al entrar a su hogar, vio a su padre sentado en el sofá, quien lo miró curioso y a la vez preocupado por cargar a un chico pálido y llorando. Yoongi le susurró un "te cuento luego" y subió las escaleras. Tumbó a Jimin en su cama y vio que tenía los ojos cerrados, posiblemente se había dormido o en todo caso desmayado, Yoongi miró con angustia el rostro ajeno y cubrió su cuerpo con sábanas, para ir a ayudar. Bajó los escalones y llamó la atención de su padre para que saliera con él y fueran por las cosas de Jimin. ― Se llama Park Jimin, es nuestro vecino, acaban de echarlo de su casa por no seguir los estúpidos lineamientos religiosos de su madre, apenas tiene dieciocho años ―le enumeró a su padre, quien trababa de comprender toda la información de apoco y sintiéndose mal por el pobre chico, ya que recordaba ver a su fastidiosa vecina y se imaginó lo que pasó. ―Ah, por cierto, estoy enamorado de él. Min Suck detuvo su caminar por unos segundos por la última oración, pero volvió a caminar sonriendo y alcanzó a su hijo. Vio varias cosas en el jardín de los vecinos y a los amigos de su hijo y un chico más recogiéndolas. Comenzó a ayudar y se sintió orgulloso por el corazón de su hijo y sus amigos, Yoongi podía parecer alguien serio y antipático, pero en realidad era un chico dulce que preparaba sopas deliciosas para su padre cuando se enfermaba, que le enseñó con mucha paciencia a conducir una motocicleta y no se avergüenza cuando intenta comportarse como un adolescente, estaba orgulloso de todo lo que hacía, en especial cuando ayudaba a los demás. Terminaron hasta con las cosas de Minnie, Suck vio al gatito con una cara de angustia, era alérgico a los gatos, pero si el chico necesitaba ayuda, podía soportar el estornudar como loco unos días. Todos entraron al hogar de los Min y colocaron las maletas en la sala, Minnie caminó por la casa, investigando el nuevo lugar. ― Papá, sé que es un chico que no conoces y que eres alérgico a los gatos, pero el necesita ayuda y no sé de qué otra forma dársela, solo serán unos días y ... ―Yoongi fue interrumpido por un "Shh" de su padre y luego lo vio hacer una mueca extraña, para luego estornudar. ― Si es para ayudar al chico que te trae loco, no es molestia el estornudar unos días. Solo que, cuando se sienta mejor, me gustaría hablar con él ¿sí? ―Suck volvió a estornudar, pero volvió a sonreír, y su sonrisa se ensanchó aún más cuando sintió los brazos de su hijo atraparlo, en un reconfortante abrazo. ― ¡Abrazo grupal! ―dijo Hoseok conmovido por el padre del pálido y todos se juntaron en un abrazo. ― Gracias por todo papá. Ahora tenían que pensar en cómo ayudar emocionalmente a Jimin, quien dormía en la habitación de arriba con lágrimas brotando de sus ojos.
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