ETHAN La tomé en mis brazos y la llevé escalera arriba. Los dos, juntos, eran como una bomba a punto de estallar. Eran el dúo perfecto, si de sacarme de quicio se trataba. Él, creo que ya he dejado claro que era un idiota. Sin embargo, ella, podía sacarme de mis cabales de solo verla. —Hasta mañana Luciano —se despidió mientras salíamos del comedor. —Hasta mañana Bella. ¿Por qué demonios no la llamas por su nombre hijo de puta? Ahora había decidido apodarla Bella. Se había pasado la cena llamándola de ese modo, al punto de hacerme enloquecer. Ella, aunque la mayor parte del tiempo llevara el cabello desgarbado y tenía un sentido de la moda espantoso, era hermosa. Y esos ojos color miel que, me observaban con intriga mientras la llevaba escaleras arriba, me volvían loco cada vez que l

