CAMILA — ¿Te comerás todo eso sola? —le escuché decir detrás de mí, mientras tomaba los últimos canapés que quedaban del buffet. Había renunciado a entablar cualquier tipo de conversación y/o contacto con él y, en cambio, entablé una fructífera conversación con las señoras Midici y Lombardo, por lo que quedó del evento. Hasta que me entró hambre y tuve que acercarme al bufete. — No —respondí malhumorada. — Puedo tom… — No —me fui, dejándolo atrás, aunque me seguía sin intentar alcanzarme. — ¿Seguirás enfadada por lo de hace un rato? —no contesté— ¿Dónde crees que vas? —preguntó al ver que me dirigía hacia la salida que daba al parqueadero en lugar de ir a la mesa. — No es asunto suyo. Continué mi camino hasta llegar al estacionamiento. Ronald no se encontraba por ningún lado y tamp

