CAMILA Hacía una mañana preciosa de domingo cuando llegaron a recogerme para ir a ver el show. La niña estaba demasiado emocionada por el maravilloso día que tendría, lleno de diversión. Yo, en cambio, estaba meditando las posibilidades de sucumbir ante Ethan y como evitarlo. — No te sientes a su lado, usa a la niña como barrera. Evita las conversaciones que involucren respuestas largas, no te quedes a solas con él y, sobre todo, evita el contacto visual —habían sido las instrucciones de Natalia desde que abrimos los ojos. Y lo hice. Cuando abrió la puerta del copiloto para mí, me metí en el asiento trasero del coche para que la niña no se sintiera “sola”. Evité mirarle a través de los retrovisores y por ningún motivo le dirigí la palabra. Pero cuando tocó mi mano al pasarle el cono de

