CAMILA Nos adentramos en la carretera pocos minutos después. El silencio nos envolvió dentro de la cabina del auto, la tensión era palpable y yo, no paraba de hacerme preguntas en mi cabeza. — ¿Cuánto tiempo sería? —pregunté rompiendo el silencio. — No lo sé. Supongo que hasta que mi familia comprenda que una relación entre Mirna y yo es imposible. — Si es imposible, ¿por qué lo iniciaste en primer lugar? —indagué. A este punto, no sabía si me refería a su relación con Mirna o a la extraña situación entre nosotros. Entrecerró un poco los ojos, con la vista perdida en el horizonte. Se tomó varios segundos antes de responder. — No lo pensé, solo sé que cometí una gran estupidez —no tenía nada que objetar. Los idiotas tienden a hacer ese tipo de cosas—. Mi madre vendrá de sorpresa a ca

