La crueldad a veces no tenía límites, las Bestias del Infierno desconocían el significado de detenerse cuando algo ya era suficiente pues ellos decidían cuando debían detenerse. Y así mataron a Wann.
Umay había sufrido por su amigo, su hermano. Y Adel volvió a sentir que no tenía nada porqué seguir, pues había terminado la relación con Olivia después de la muerte de Wann. En el Infierno se habían tomado un mes para dejarlo encerrado, torturarlo, y una mañana matarlo públicamente. En la Tierra sólo había pasado una semana, como cualquier otra, mientras en el infierno sólo se escuchaban los alaridos de dolor de Wann, quien deseaba en silencio que aquello acabará pues sabía lo que se iba a ganar si rogaba por su muerte. Un mes más de tortura, o algo peor que surgiera en la mente de sus verdugos.
A Kir no le sorprendía el rostro de Lydie. Ella estaba totalmente indignada, sabía de lo que eran capaces las Bestias. A veces parecía que no tenían cerebro, pero la brutalidad de sus actos debía surgir de algún lugar, y Kir estaba seguro que algo así no podía salir del corazón.
— Yo... Yo sé que hay Guardianes que... — Lydie no encontraba las palabras y titubeó por la ligera inseguridad que creció en su pecho.
— Confía un poco más en Seth. — Dijo finalmente Kir. — A él le cuesta tomar confianza con la gente, pero es un buen Caníbal, su instinto no falla. — Le asintió con seguridad de sus palabras.
— No dudo de su ayuda, pero él siente desconfianza, Kir.
— ¿Quién no se sentiría así dentro de esa casa? Lo que hay detrás de las puertas resulta desconocido para el clan. La lealtad tiene doble filo allí adentro.
Dentro de la casa de los Jefes se ocultaban secretos, y Kir le aseguró con sus palabras que no sólo eran las cosas que le ocultaban a Adel, también a Wann, a la misma Umay.
— Lydie, mira, yo quisiera saber cómo terminará todo esto... — Dijo Kir con los hombros caídos, se le notaba cansado. — Pero a veces, hasta el destino se vuelve improbable. Sólo queda caminar en medio del caos y ver qué sucederá.
"En medio del caos debería surgir algo bueno, aunque sea por una vez, por unos segundos", pensó Lydie. Asintió a las palabras de Kir.
— Yo no veo gente buena o mala, Lyd, veo gente en la que puedo confiar o no. — Explicó. — Nadie es totalmente bueno, nadie es totalmente malo. El equilibrio es necesario dentro de todos los cuerpos, hasta en los nuestros.
— Entiendo a lo que te refieres. — Dijo Lydie. — Pero a veces veo tantos actos malos que no puedo sino asegurar que hay villanos en la historia.
— No, Lyd. Si alguien fuera totalmente malo, tú no estarías aquí.
Lydie se sonrojó, por nervios.
— ¿A qué te refieres?
— Soy Caníbal, a mi el instinto no me miente. — Le susurró. — Y puedo estar casi seguro de que hay algo en ti, algo que no es tan bueno como pretendes hacerlo ver.
Lydie contuvo el miedo que estaba a punto de hundir su pecho para contener la respiración, apretó los dientes y esquivó la mirada de Kir.
— ¿Puedo... preguntar algo más, Kir? — Titubeó.
— Adelante.
— ¿Por qué Adel te postuló a ti como Jefe? — Preguntó.
Kir la seguía mirando fijamente, y el brillo de sus ojos amarillos de Caníbal se mezclaban con el marrón de su pupila humana, la estaba analizando con cuidado, Lydie mantuvo la compostura bajo su escrutinio.
— Desearía responderte con toda la honestidad que he usado hasta el momento, pero créeme que ni siquiera yo lo sé. — Sus pupilas volvieron al mismo tono marrón humano, bajando la intensidad de su mirada. — Es uno de los muchos secretos que se llevó Adel al infinito.
"Al infinito..." Reflexionó Lydie. "Los demonios ya estuvimos en el paraíso, y nos mandaron al infierno. ¿Qué nos quedaba después de morir en ambos estados? ¿Nada? Se creó esa historia un poco infantil, cuando moríamos en ambos estados, íbamos al infinito del universo; a nuestras cenizas sólo les quedaba la infinidad del cielo para vagar libremente".
Kir consideró concluida la visita. Le dijo a Lydie que podía llamarlo si averiguaba algo del Mortarium, que lo mejor era ir con él o Seth, pues a Umay la seguía viendo como una enemiga bajo su techo. No tenía claras sus intenciones, así que no era una buena idea arriesgarse a perder territorio en el que se podía avanzar. Agradeció la comida, tomó lo último del jugo y ambos se levantaron. Ambos platos habían quedado vacíos, así que Lydie se sintió satisfecha por ese lado.
— Sé que los Seeles son conocidos por ser bastante inteligentes y ágiles, así que no te detengas cuando veas oportunidades, Lyd. — Puntualizó Kir antes de salir.
— Entendido. — Respondió Lydie.
Cerró la puerta, tragó saliva y se dejó caer lentamente hasta el suelo recostándose de la madera.
Le había soltado tanta información que ahora empezaba a ver con claridad. Wann murió ayudando a Adel, él entregó su vida sin que nadie se lo exigiera y tal vez había dado aún más por el clan... Si hay cosas ocultas, debe haber algunas o muchas historias de eventos importantes que han tapado esos tres "hermanos". Pero... ¿también debía morir Umay? Aunque las muertes de los dos hombres no habían sido a manos de la rubia, podían ser sus órdenes, ¿o no?
Delante de ella estaban las fichas, ¿cuál empezaría a mover?