Había sido un viernes sumamente largo, en el que las piezas encajaban y desencajaban constantemente. Lydie quería creer que aquello iba a terminar pronto, pero era la madrugada del sábado lo que se estaba desplegando a través de las ventanas, estaba esposada junto a sus dos amigos en sillas sumamente incomodas, y el domingo los Guardianes harían su gran aparición, esperando que el Mortarium fuera entregado en sus manos sano, sellado y a salvo. Claramente, ella no estaba cumpliendo con ningún requisito. ─ ¿Lyd? ─ Murmuró Nouk, esperando que Kadet no los escuchara. ─ ¿Sí? ─ Respondió, acomodándose como podía en la silla. Nouk no sabía por dónde empezar, pues en unas horas más debían poner en marcha el plan de Lydie. ─ Sé lo que quiere hacer Larisa. ─ Dijo, sintiendo una gran presión

