Lois bajó del auto, subió los escalones, se acercó a la puerta y allí estaba la rubia esperándolo. Umay se veía ansiosa, la preocupación le hacía mirar hacia los lados y detrás de ella cada cierto rato, como si hubiera robado algo muy preciado, pero el nivel de sus nervios no era por un robo. - Seth no deja de tener sospechas, está empezando a unir los puntos. ¡Ya se está volviendo arriesgado, Lois! – Rugió Umay, cerrando la puerta detrás de ella. - Siempre fue arriesgado, Umay, ¿por qué ahora te preocupa? – Preguntó Lois. Umay tragó saliva y se frotó las manos, algo quería decir pero nada salía de sus labios. Lois la miraba con aburrimiento, ¿para eso le había hecho abandonar la vigilia a Lydie? Le resultaba estúpido aquel brote de ansiedad de parte de Umay. - Escucha, más que Set

