Aún no había terminado el fin de semana, y yo quería recuperar parte del tiempo perdido con mi novia, le dije que la llevaría al mejor sitio de la ciudad: Afrodita. Ella sólo conocía la discoteca por su nombre, nunca se imaginó que alguna vez entraría. Todavía me hervía la sangre por la escena que le hice a mi mamá y a sus amigas, por lo que salir a bailar me vendría más que bien. De lo contrario terminaría hecha una furia, dentro de mi propio cuarto, gritándole a las paredes. Antes de ir a la discoteca, decidí que yo también haría algo un poquito más osado, para que la noche con Lara sea especial. Fui a comprarme ropa interior nueva al negocio de la rubia sexy- Al parecer, también abrían los domingos. Sentí un poco de pena por ella, no tenía idea de si le daban al menos un día de descan

