Punto de vista de Oliver.
—¿Rumores? ¿De qué habla señor? — pregunté confundido.
—Por los pasillos dicen que eres un ser demoniaco y sin una pizca de sentimientos, eso no fue lo que acabas de demostrar, tienes sentimientos, o al menos hacia tu secretaria.
— ¿De verdad? — pregunté intentando no reír. — No todos los rumores son ciertos señor, si uno se basaré a punta de rumores, la sociedad estaría muy mal, y en tal caso de que fuera verdad aquellos rumores míos, estoy seguro de que la gente cambia.
—¿Y crees tu que ya has cambiado? — Preguntó seriamente el director.
— He cambiado, pero en cuanto a sentar cabeza, al menos he dejado de ser el hombre promiscuo, infiel y duro, para hacerle bien al menos a una persona por el momento.
—No debería ser solo por una persona, en casi de que seas el director de la compañía, deberás tratar a todos como se lo merecen.
—Eso lo tengo muy claro señor, y lo he hecho hasta el momento, como puede ver en mi hoja de vida, nunca he tenido ningún problema con algún empleado, todo lo he sabido llevar bastante bien.
— En eso sí puedo felicitarte, a diferencia de los otros candidatos, no tienes ninguna anotación disciplinaria o alguna queja por parte de tus subordinados. — No pude evitar sonreír al escuchar eso. — Y cuéntame... ¿cómo es tu relación con tu secretaria?
—La verdad ha sido bastante difícil, se nos complica debido a la política de no crear lazos sentimentales con alguien de la oficina, así que, mi amor con Isa es algo prohibido por así decirlo, pero he de confesar que eso vuelve la relación mucho más excitante... ¿lo entiende señor?
El director soltó una pequeña risa y asintió.
— ¡Por supuesto que te entiendo hombre! Me recuerdas al inicio de mi relación con mi querida esposa, la adrenalina que sentíamos al escondernos en las oficinas para darnos unos cuantos besos fue lo que nos fortaleció tanto. Cuéntame un poco más de ella.
¿Hablar de ella? Mierda, ¿qué puedo decir de una persona de la que no sé absolutamente nada? ¿qué hago?
Tomé un sorbo de la copa de vino mientras mi cerebro ideaba una respuesta.
— Isabel es una mujer muy comprometida con su trabajo, eso fue lo que me llamó más la atención, el día que la conocí, me pareció realmente hermosa, tiene un lunar junto a la boca que no puedo dejar de mirar cada que me habla, estoy muy agradecido con ella porque gracias a toda su ayuda, he sacado algunos proyectos adelante, un día simplemente me sentía tan agusto con su compañía, que entendí que el estar con ella me llenaba de vida, y solo pensé, ¿está mal querer tenerla a mi lado durante toda la vida? luego de eso entró a la oficina, estaba despeinada por tanto trabajo, su ropa estaba desorganizada, sus lentes estaban rotos y para acabar de ajustar, dejó caer al piso todos los documentos que debía entregarme. Solo reí de mis pensamientos y me dije, ¿en serio estabas pensando en pasar el resto de tu vida con una mujer como ella? Y al mirarla, allí mientras recogía los documentos, solo lo supe al ver directamente a sus ojos. Por supuesto que quiero pasar el resto de mi vida con ella, mis días no serían los mismos si ella no está ahí conmigo. Si la ves, te va a parecer una mujer muy seria, pero es todo lo contrario, es muy graciosa, siempre está intentando sacarme sonrisas, ama a su abuela y eso la hace tener un corazón enorme, además, cuando cocinan juntas, se nota lo felices que son y claramente la comida queda más rica porque la hacen con mucho amor. Me da miedo pensar en perderla, de un tiempo para acá, he notado que no puedo estar sin ella, si me llega a faltar, estaría perdido, la necesito en mi vida, ella es una parte indispensable en mi vida.
—¿cuando seas el director piensas llevarla a trabajar contigo? — su pregunta me dejó seco, si ella sigue trabajando para mí, eso complicaría más las cosas.
—La verdad es que desde que diste la noticia de que puedo ser uno de los próximos directores, es algo que hemos estado hablando mucho, ya que si me convierto en director, los empleados verán mi relación como algo malo, tampoco quiero que ella se sienta incómoda pero sé que ella es tan independiente que si le digo que deje de trabajar me arrancará los ojos, así que es una discusión que todavía tenemos que sentarnos a hablar ella y yo.
— Lo entiendo perfectamente y espero que logren llegar a un acuerdo. Mi mujer y yo también discutimos sobre eso mismo hace muchos años, ya te imaginas cómo resultó todo, aunque debo darle las gracias a mi hija mayor, cuando nos enteramos de su embarazo, mi esposa decidió dejar de trabajar, posiblemente Isabel haga lo mismo.
¿hijos? ¿En qué mierda me estoy metiendo?
mis manos fueron hacia mi cabello para revocarlo.
— Veo que aún no han hablado mucho de hijos. — Dijo riendo.
— La verdad es que no, pero sé que en el fondo, me encantaría verla como madre, me encantaría tener una mini versión suya, sería la niña más hermosa del mundo, igual que su madre, y bueno, a eso sumemosle el niño, una mini versión mía, todo un tormento, eh? — Dije riendo.
— Ay, viejo Oliver, no hay nada más especial que una familia, una esposa que nos espere en casa, unos chiquillos reblujando toda la casa y aprendiendo lo mejor de sus padres, unas noches de familia... Nadie debería perderse esa oportunidad de crear su propia familia.
Suspiré pensativo, quizás el director tenía toda la razón, pero en mis planes no estaba casarme, mucho menos tener hijos.
En mis planes solo estaba ser el director de la compañía y haría lo que fuera necesario para lograrlo.
— Debo irme, ha sido todo un placer haber charlado contigo, ahora tengo una mejor impresión de ti.
— Me alegra escuchar eso, director.
—Mi esposa cumplirá años la próxima semana, haremos una cena, estás totalmente invitado.
—Muchas gracias señor, allí estaré. — Dije estrechando su mano.
— No olvides llevar a Isabel, los estaremos esperando.
— Por supuesto, estará encantada de asistir.