Punto de vista de Oliver.
—¿Señor Vaughn? Está comenzando a preocuparme.
Al escuchar sus palabras, solté una pequeña risa, pero la mirada de horror de que tenía la señorita Rozi, me hizo detener.
—¿Por qué tienes esa cara? ¿tan mal me río? — Ella soltó una pequeña risa.
— Al contrario, eh... quiero decir, es que es la primera vez que lo escucho reír, es algo que solo sucede una vez en la vida, me sorprendió.
—No quiero café. — respondí secamente.
Pensé que ella se sorprendería por mi repentina actitud, pero no lo hizo, simplemente asintió.
—Su reunión con el director será en el restaurante “La cusine d'Élégance” — Dijo en un francés perfecto. — A la una de la tarde, ya le avisé al chófer. así que no tiene de qué preocuparse.
—Gracias, necesito que me digas a Henry que venga a mi oficina una vez llegue, ¿de acuerdo?
—Entendido. — La señorita Rozi salió de mi oficina y seguí viendo su hoja de vida.
De sus padres no había nada de información, solo mencionaba a una abuela, pues era su contacto de emergencia y decía que a su cargo estaba su hermano menor.
No fue difícil para mí deducir que la señorita Rozi era quien debía encargarse de todos los gastos de su casa, su sueldo como secretaria no era tan bajo, creería yo que con el sueldo es más que suficiente para cubrir todos los gastos.
—Isa me dijo que me estabas buscando, ¿a qué se debe ese honor? — preguntó Henry mientras entraba a mi oficina como Pedro por su casa.
—¿No te enseñaron a tocar la maldita puerta? ¿Y la señorita Rozi por qué no me avisó?
—Si me enseñaron, pero como era tan urgente tu llamada, no lo ví necesario, A Isa le entró una llamada a su celular y salió corriendo a responder.
—¿Una llamada personal en horario laboral? Eso está prohibido. — Dije con rabia.
¿Quién carajos la llamaba a las...? miré la hora en el reloj de la computadora. Apenas eran las 8:15 am.
—Se veía bastante angustiada.
—Me importa una mierda si está angustiada o no.
—¿Qué mierda te pasa? deberías tener un poco de consideración por tus empleados, incluyendo me.
— Cállate.
— ¿Para que me necesitabas con tanta urgencia?
—Es sobre... el plan que diste, sobre la señorita Rozi...
— Así que lo estás pensando ¿Eh? me alegra mucho saberlo. Es la mejor opción que tienes.
—Pero hay un problema, si se enteran que hay una relación entre jefe y empleada, me van a despedir, voy a resultar perdiendo el trabajo en vez de conseguir ascender.
—En está empresa no hay esa regla, ¿acaso no lo sabías?
—¿No? Jamás me he metido con otra empleada, no tenía como saberlo.
—Yo si lo he hecho, es por ello que sé que no está prohibido, al contrario, sabías que la esposa del director fue su secretaria durante muchos años, así fue como se conocieron y se enamoraron, quizás si le haces ver que esa misma situación está reflejada en Isa y en Ti, te verá cómo un hombre capaz de mantener a flote la empresa.
—Siendo así, creo que es perfecto que elijamos a La señorita Rozi para ello. Debo demostrarle está tarde lo mucho que me importa mi secretaria.
—¿Cómo así que está tarde?
—Almorzaré con él hoy, así que deséame suerte.
—Uff amigo, veo muy complicada tu situación.
Rodé los ojos al escuchar como básicamente Henry le echaba limón a mi herida.
Nuestra charla terminó y cada uno se enfrascó en su trabajo, no me di cuenta de la hora hasta que el chófer anuncio que ya había llegado por mi para llevarme al restaurante.
salí de la oficina sin mirar a nadie, pero vi de reojo que el escritorio de la señorita Rozi estaba vacío. ¿Dónde se había metido?
antes de subirme al ascensor, gire de nuevo, su escritorio de verdad estaba vacío.
¿dónde estaba?
caminé hacia el cafetín para buscarla, no era que la estuviese buscando a ella porque estaba preocupado, más bien la estaba buscando para decirle que ya me iría al almuerzo con el director.
Al entrar al cafetín, solo vi a otra chica, ni siquiera sé cuál es su nombre.
—¿Haz visto a mi secretaria? — Pregunté de forma seca y distante.
—¿A Isa? la llamaron del hospital, al parecer su abuela se agravó un poco más.
¿Su abuela estaba en el hospital? ¿por qué nunca me dijo nada?
Salí de la oficina para subir al ascensor, luego seguiría preguntando por ella, por el momento, debía ir a reunirme con el director.
Todo el camino no hice más que pensar en la señorita Rozi, ¿Qué habrá pasado? ¿Por qué no me avisó antes de irse? ¿por qué nunca me comentó que su abuela estaba enferma?
—Señor Vaughn, hemos llegado. — dijo el chofer sacándome de mis pensamientos.
Salí del auto y comencé a caminar hacia el interior del restaurante, le dije mi nombre a una de las metres y ella me llevó hacia la mesa que el director había reservado para mí.
—Muchas gracias.
—Señor Vaughn, me complace verlo. — Me levanté casi de un salto cuando escuché la voz del director.
—Señor Director, el gusto es mío, muchas gracias por la invitación.
—Iré directo al grano Oliver, he estado pensando en mi retiro, y quiero asegurarme de que la compañía esté en buenas manos. Por lo que has escuchado, tú podrías ser una de las personas adecuadas para liderarla.
—Eso suena como una gran responsabilidad, señor Sterling. Aprecio mucho la confianza que está depositando en mí.
— He estado observando tu liderazgo en proyectos clave, y estoy impresionado. Quiero asegurarme de que la transición sea suave y que la empresa continúe avanzando en la dirección correcta.
— Aprecio la confianza, pero sé que hay mucho que aprender y mejorar. ¿Cuáles son sus expectativas para el futuro de la compañía?
—Primero que nada, estoy completamente seguro de que hay que seguir fomentando la innovación. La tecnología avanza rápidamente, y necesitamos estar a la vanguardia. Además, la cultura empresarial y la ética son fundamentales. Quiero que la empresa sea reconocida no solo por sus productos, sino también por su compromiso con la excelencia y la integridad.
—En eso estamos completamente de acuerdo, señor Sterling. Estoy comprometido a trabajar en esos aspectos. ¿Hay algún consejo específico que quiera compartir conmigo?
—Solo puedo decirte que la comunicación abierta y efectiva es clave. En caso de que tu seas escogido como director de la compañia, debes fomentar un ambiente donde los empleados se sientan valorados y escuchados. Y, por supuesto, confía en tu instinto. He confiado en el mío durante muchos años, y ahora quiero confiar en uno de ustedes para tomar el timón.
—Aprecio mucho sus palabras, señor Sterling. Haré mi mejor esfuerzo para mantener la excelencia que ha establecido en la empresa en caso de ser el próximo director, y así no lo sea, trabajaré muy duro para continuar con su legado.
—Estoy seguro de que lo harás bien, Oliver.
La mesera llegó con la carta e hicimos nuestra orden, mientras llegaba la comida, hablamos de diferentes ideas que tenemos para la empresa, pero en el fondo, mis pensamientos se desviaban hacia la señorita Rozi, necesitaba con urgencia saber como se encuentra.
—Noto un poco de preocupación en ti, ¿Hay algo que te preocupe? — Preguntó el director con curiosidad.
—Lo siento señor, no quería hacerle notar mi preocupación, pero sí, hay algo que me preocupa, la abuela de mi secretaria esta en el hospital, a mi secretaria la llamarón esta mañana de urgencias, parece que su abuela desmejoró, no he tenido ninguna noticia y me gustaría saber como está.
—¡Entonces llámala ahora mismo!
—No, tranquilo, la llamaré después del...
—No seas terco, si no la llamas ahora mismo, tu preocupación aumentará mucho más.
—Está bien, iré a llamarla. — Dije poniéndome de pie.
—No te molestes, puedes llamarla desde aquí, haz como si yo no estuviese.
Asentí, saqué mi celular del bolsillo, me senté y marqué su número.
unos tres timbres después, escuché su voz.
—Señor Vaughn. lo siento mucho, olvidé por completo avisarle que debía salir, entiendo que este muy enojado, de verdad lo siento, yo... — Su voz sonaba ronca, como si hubiese estado llorando toda la mañana,
—Isabel... — dije su nombre por primera vez en dos años. — ¿Te encuentras bien? Escuché que estás en la clínica con tu abuela, ¿Ella está bien?
—Su... Su estado es grave. — dijo entre sollozos. — tengo mucho miedo de perderla señor Vaughn, mi abuela es todo para mi, yo no sé vivir sin ella, no podría. — Escuchar sus sollozos a través del altavoz me ponía los pelos de punta, no quería saber que estaba llorando, no quería verla llorar.
—Isa, por favor no llores, dime en que hospital estás, iré a verte, pero por favor no llores, tu abuela va a estar bien, te lo prometo.
—No señor Vaughn, no se preocupe por mi, usted debe estar ocupado, usted... ¡USTED TIENE UN ALMUERZO CON EL DIRECTOR! Dios mío, lo siento mucho, debí haberle recordado.
—Pero Isa...
—Ahora usted no obtendrá su puesto por haber dejado plantado al director y es toda mi culpa.
—Isa...
—Si quiere yo hablo con el director para explicarle la situación, lo siento mucho señor Vaughn.
—Isabel... estoy aquí en el almuerzo con el director, no hiciste nada malo. Mejor cuida a tu abuela, te llamaré más tarde y por favor, no llores más. — dije colgando el telfono.
—¿Está todo bien? — preguntó el director.
—No del todo, pero espero que su abuela mejore. — dije en medio de un suspiro.
—Sabes, yo pensé que los rumores eran ciertos.
—¿Rumores? ¿De qué habla señor? — pregunté confundido.
—Por los pasillos dicen que eres un ser demoniaco y sin una pizca de sentimientos, eso no fue lo que acabas de demostrar, tienes sentimientos, o al menos hacia tu secretaria.