Es cierto que la vida termina siendo un peso insoportable al pasar los años. Empiezan aclararse cosas que no veías cuando eras un niño, cometes errores, te hieren, te humillan y te hacen perder la esperanza en el “todo mejorará pronto”. Y eso consume a las personas, las debilita, les quita las ganas de levantarse del asfalto y plantar la cara para enfrentarse al mundo y que el mundo entero se de cuenta de quién eres. En pocas palabras, en el mundo existen millones de niños que han pasado por circunstancias complicadas, y estas circunstancias les quitan hasta las ganas de vivir y de superarlo todo. Algunos cambian quienes solían ser; o se vuelven unas personas de mierda, o se envuelven entre las sábanas y se lamentan por lo que fue y ya no pudo ser. —¿Quién eres?— Su voz fue suave, pero

