Capítulo 18. ¿Qué quisiste hacer afuera mujer?
Obedecí a mi abuelo, no porque le tuviera miedo si no porque quería saber que carajos hizo Laura afuera de la mansión.
- Anoche, mientras tú perdías los sentidos por una copa mal servida... –
- Mal servida abuelo... alguien me drogó en nuestra propia casa – no pude evitar estallar. Me he cuidado toda mi vida de no cometer errores, y esta fue la segunda vez que alguien estuvo por encima de mí.
- Como sea... eres un Danger. Como pudiste caer de esa forma tan patética –
- ¡Abuelo! – reclamé, pero sabia demasiado bien que el viejo tenía razón.
- Esta bien, como te dije... yo no tuve nada que ver con lo que te pasó. Te traje aquí porque quería decirte que ya me encargué de la basura que se coló anoche en mi casa – me dijo entrelazando sus dedos.
Fruncí el ceño esperando que me diga que logró encontrar a Miguel, pero no fue así.
- Ese tal Diego no aguantó ni diez minutos de presión. Confesó que su único objetivo era el control total sobre los bienes y la empresa del padre de tu esposa, el empresario Arturo Camburi –
- ¿Arturo Camburi? – repetí el nombre, sintiendo un nudo en la garganta.
Laura es hija de Arturo Camburi. Eso ya lo sospechaba, y fue por esa misma razón que conocí a mi esposa y me casé con ella.
- Arturo Camburi – repitió el abuelo, y por un segundo, su expresión de piedra se suavizó apenas un milímetro.
- Ese tipo era un hombre de palabra, Nicolás. Lo supiste tú cuando intentaste asociarte con él hace unos meses, y lo supe yo cuando leí tus informes. Era un león en un mundo de hienas... Y esos parásitos, el tal Miguel y Diego, solo querían devorar sus restos... quien hubiera pensado que terminarías casándote con su hija –
Me quedé en silencio, recordando mi primer viaje al sur.
Recordando cómo el señor Camburi me recibió con una firmeza que me obligó a respetarlo. Yo no quería su empresa para destruirla; quería su visión para fortalecer la mia.
- Arturo Camburi no era un simple hacendado que buscaba protección abuelo. Lo que encontré cuando lo conocí fue a un hombre que dirigía un imperio con una mano de seda y una ética que no encajaba en nuestro mundo, por eso lo dejé ir – mi abuelo asintió invitándome a seguir.
- Por primera vez en mi vida, no quería absorber una empresa... quería asociarme con el hombre que la construyó –
- Eso lo sé –
- Pero él no aceptó mi propuesta. Fue la primera vez que alguien me recibió con un café, y no con una chequera en la mesa. Me habló de su empresa, de las tierras que tenía en el Valle del sur, de la dignidad que le proporcionaba el trabajo y de cómo su mayor tesoro no era la exportación masiva, sino la seguridad de su familia. Ese tipo realmente me impresionó –
- Era un hombre de honor – me dijo mi abuelo.
- Cuando intenté proponerle la alianza, él me miró a los ojos y me dijo que su única preocupación era su abogado. Me dijo que sentía que algo se estaba pudriendo en las raíces de su propia empresa, nunca imagine que sea ese mismo tipo quien pusiera a Laura en mis brazos –
- ¿Laura sabe que conociste a su padre? –
- No. Y es mejor asi – el viejo asintió.
- ¿Qué hiciste con Diego? – le pregunté, para eso me había alejado de mi esposa ¿no?
- Diego está camino al aeropuerto – respondió el abuelo.
- Lo he sacado de Rusia. No volverá a ser un problema. Pero tu esposa... ella hizo algo anoche... Nicolás ellos no van a parar hasta obtener lo que quieren, que es Laura –
- No los voy a dejar –
- Nicolas... nosotros no debemos meternos en ese asunto. Yo le di un mes a tu esposa para demostrar que puede ser una Danger, si no lo consigue me temo que deberá dejar la familia –
- ¡Abuelo! Tú sabes muy bien que Laura es diferente... ella nunca podrá ser... –
- Esa es mi condición Nicolas, y no la voy a cambiar – tuvo que respirar hondo.
- Abuelo... ahora que comprobé que Laura es hija de Arturo Camburi no la puedo dejar ir... la última vez que su padre me contacto fue antes de su accidente. Él había aceptado mi propuesta, aceptó hablar conmigo. Buscaba una garantía de que, si algo le pasaba, su familia no quedaría a merced de los buitres –
- Pero nunca firmaron nada, además, su familia falleció en esa avalancha –
- Su hija no abuelo, es Laura y ahora es una Danger –
Mi abuelo arqueo una ceja golpeando rítmicamente el suelo con su bastón.
- Así que lo sabías. Sabías quién era ella desde el principio, por eso le pediste esa alianza –
- No es así abuelo – le mentí a medias.
- Cuando la vi en aquel hotel, cuando el destino la puso en mi camino tras el accidente, no conecté los puntos de inmediato. Estaba demasiado ocupada siendo una mujer destrozada. Pero cuando escuché su apellido dudé, no era mi intención engañarte. Sin embargo, cuando vi la determinación en sus ojos a pesar del miedo que sentía... supe que no era una jovencita simple –
- Me engañaste Nicolas... la metiste en mi casa... trajiste toda esa mierda acá –
- Abuelo ella no es lo que crees. No tiene idea de nada, ni siquiera sabe de la empresa que administraba su padre – el viejo frunce el ceño, no es fácil creer lo que digo, pero es la verdad.
Su padre mantuvo a su familia al margen de sus negocios... incluso yo al principio no podía creer que Laura no supiera de los millones que están en juego.
- Tú has decidido meterla en la familia, yo ya di un plazo... si ella no logra demostrar que puede pertenecer a la familia, entonces se tendrá que ir –
- Yo... –
- Nicolas, sé que puedes decidir hacer lo que quieras... tienes tu propia empresa y eres libre de elegirla a ella y largarte de acá, pero... si quieres heredar mi fortuna y la continuidad de los Danger en el negocio, entonces debes aceptar mi decisión –
Me puse en pie, caminé hacia la chimenea. El fuego crepitaba, pero yo debía pensarlo bien... lo que el abuelo pedía iba en contra de mí mismo.
No quiero que Laura aprenda mi idioma, no quiero que ella este involucrada en el mundo que me rodea. El dinero y el poder son importantes, pero ella no es así... me gusta porque es pura, y no quiero que ella se convierta en alguien como Tania.
- Te voy a contar lo que pasó abuelo... cuando conocí a Laura ella había sido drogada. Huía del abogado de su padre “Miguel”, y se metió en mi habitación por error... – le conté como fueron las cosas.
Le conté como ella se burló de mi cuando le hablé sobre la alianza, y como salió de mi habitación sin pedir nada a cambio... negando a creer que podía matarla si hablaba de mí y lo que pasó entre nosotros dos. Pero también le conté como volvió llena de pánico, como se lanzó hacia mi pidiendo ayuda y como ese par de alimañas quisieron hacerla pasar por una discapacitada emocional para obtener su herencia.
- Anoche, Diego y Miguel intentaron terminar el trabajo que empezaron en su país... ellos quieren la herencia de Arturo Camburi y para eso necesitan a Laura – le dije, girándome hacia mi abuelo.
- Arturo no murió por una avalancha caprichosa, abuelo. A él lo mataron un mes antes... si no fuese un accidente natural cualquiera pensaría que toda la familia fue exterminada... –
- Peor entonces Nicolas, tener a esa muchacha con nosotros solo nos complicará más las cosas –
- Debo protegerla abuelo, además yo soy responsable de ella –
- Esas son estupideces, ¿responsable? Desde cuando un Danger es responsable de alguien que se mete en su cama –
- ¡Abuelo! –
- Ni siquiera sabes que hacia ella afuera esta madrugada... ¿Cómo sabes que no esta de acuerdo con ese Diego? –
- Ella no es asi. Olvidas que él se la quería llevar a la fuerza –
- ¿Cómo estas tan seguro de que fue asi? –
- Yo... – no supe que responder.
- Sabías que ella está enamorada de Diego desde que lo conoció... ese hombre es una especie de Dios para ella. Es “su amor platónico” – gritó mi abuelo en ese momento.
- ¿Cómo lo sabes? –
- Porque lo dijo él mientras lo torturaban – eso no lo esperaba...