Capítulo 23. Gracias papá. Me alejé de la puerta antes de que me descubrieran, mis pasos eran erráticos. La rabia empezó a sustituir al dolor. Cuando llegué a la escalera la chaqueta de Nicolas llamó mi atención, me acerqué a ella y encontré algo interesante. Subí las escaleras y entré de nuevo en mi habitación, cerrando la puerta con cuidado. Madame Nadia me miró, leyendo el desastre en mis ojos. - ¿Qué pasó Laura? – me preguntó. - Tenía razón, Madame – le respondí, mi voz ahora era un susurro gélido. - Están negociando con mi vida mientras yo descanso en esta habitación. Nicolás no me quiere protegida, me quiere desarmada. Él ve en mi alguien a una chiquilla a quien puede dominar... he sido una idiota – - No es así niña... pero él es un Danger. Tiene el apellido grabado en la sangr
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