Capítulo 28. La víspera del caos. Yo me veía frágil en su abrazo, una imagen de vulnerabilidad absoluta. - Mañana, después de que firmes los documentos del notario, daremos una pequeña recepción con el abuelo – me susurró al oído. - Será el inicio de nuestra verdadera vida juntos, sin secretos, sin Diego molestándote cariño... mañana todo será tuyo – Si como no, pensé... - Gracias, Nico – le respondí, dándome la vuelta para besar su mejilla. - No sé qué hubiera hecho sin ti – "Mañana", pensé mientras sentía sus labios sobre los míos. Mañana, justo antes de que el notario entre con los papeles, entraré a la página web del banco con mi teléfono y activaré el bloqueo. La firma que le daré será solo una cáscara vacía, un trozo de papel que no le servirá para nada cuando el sistema Su

